Año 2003. Running With Scissors, el estudio de videojuegos (que, de alguna manera, continúa abierto), saca a la luz Postal 2, la secuela de uno de los juegos más violentos y burros de la historia. En este mundo abierto puedes cometer todos los actos de violencia que te de la gana, y de hecho el juego te premia por ello, hasta un punto tan enfermizo que llegó a estar prohibido en Nueva Zelanda, bajo pena de 10 años en prisión y 50.000 dólares. Fue objeto de problemas en medio mundo, pero nadie dejaba de hablar de él y se convirtió, de manera inevitable, en un brutal éxito de ventas pese a que la crítica no estaba muy impresionada. Y entonces, llegó la tercera parte.
¡Más violencia que nunca!
En Running With Scissors tardaron ocho años en continuar la saga, hasta que en 2011 por fin lanzaron Postal III, un juego que, sobre el papel, iba a ser toda una revolución tanto gráfica como de gameplay… hasta que los jugadores descubrieron, resignados, que era un auténtico bodrio. Se lanzó exclusivamente para Windows y abandonaba el mundo abierto para centrarse en misiones puntuales con una nueva perspectiva en tercera persona que no acabó de gustar a nadie. Dio todos los pasos para atrás que podía haber dado la franquicia y se convirtió en un sonoro fracaso tanto de crítica como de público.
De hecho, los ports que tenía programados para Xbox 360 y PS3 ni siquiera se llegaron a hacer, temiendo que el golpetazo se escuchara a lo largo de todo el mundo gamer. Hubo un motivo para que Postal III fuera tan malo, claro: el estudio estaba pasando por los inevitables problemas económicos que te da haber sacado solo dos juegos medianamente exitosos en 15 años, y no sabía qué hacer con la licencia, así que cogió sus diseños iniciales y se los dio a Akella, una productora rusa que lo desarrolló durante cinco años. Hacedlo vosotros, que a mí me da la risa.
Pero espera, porque hay más: la crisis de 2008 hizo estragos en Rusia y acabó dañando aún más a Akella, que se negó en rotundo (conscientes de la barbaridad que estaban haciendo) a permitir que Running With Scissors tuviera acceso a Postal III. ¿El resultado? Por un lado, el estudio original no pudo hacer los suficientes parches para paliar el bodrio. Por otro, Akella se declaró en bancarrota de manera inmediata, y eso nunca es buena señal. Al estudio no le quedó otra que apechugar y tratar de lanzar parches para mejorar la experiencia, hasta que en 2012 decidieron retirarlo de su tienda pidiéndole a la gente que se compraran sus dos títulos anteriores, “un producto muy superior por menos dinero”.
No podían permitir que esto siguiera así, y en 2015 prepararon una expansión para Postal 2 llamada Paradise Lost que comenzaba con el protagonista despertando después de un coma de once años. O lo que es lo mismo, borrando de la existencia por completo Postal III y dejándolo como un pigmento de su imaginación. Al final, en 2022 Running With Scissors consiguió completar su Postal IV que… tampoco le gustó a nadie, sin que esta vez hubiera ninguna desarrolladora rusa a la que culpar. Seguro que pudieron decir la típica frase de su protagonista: “¡No me arrepiento de nada!”.