No hay día que no abra TikTok y me encuentre con cientos de vídeos mediocres (cuando no hechos directamente con IA) acompañados de alguna que otra genialidad absoluta creados por los futuros cineastas del mañana. Por más que nos cueste acostumbrarnos, hay absolutas genialidades en Internet y ha democratizado el sistema para entrar en Hollywood… aunque a algunas estrellas les cueste aún hacerse a la idea. Y no miro a nadie, Robert Downey Jr.
Iron Influencer
El protagonista de Iron Man y al que veremos como el villano definitivo de Marvel en Vengadores: Doomsday se ha quejado, en el podcast Conversations for our Daughters, de los influencers, un poco como el señor que levanta el puño contra una nube: “Cuando oigo a la gente hablar sobre ‘Oh, las estrellas del futuro van a ser influencers’ pienso ‘No sé en qué mundo estás viviendo, pero creo que eso es un disparate’“.
Downey Jr, de hecho, ha matizado sus palabras poco después: “Hoy por hoy la gente puede crear fama sin hacer mucho más que apuntarse con el móvil. No lo veo como algo negativo, pero sí creo que el reto de la individualización se está intensificando”. O dicho de otra manera: que nadie se acerque a mi parcela, que tengo una escopeta y sé cómo usarla.
“Con suerte, la mayor parte de la juventud va a decir ‘Vale, pero esto no es lo mío. Quiero hacer algo, voy a hacer algo, quiero construir algo, quiero educarme y quiero recibir más información, para que, sea lo que sea que haga, no se trate simplemente de algo como lo que hace un influencer que solo busca ensalzarse a sí mismo“, afirma Downey Jr, que parece estar cansado también de hacer scroll infinito viendo Reels y pensando “Vale, pero, y aparte de las mejores hamburguesas de Madrid, ¿qué más hay?”.
Lo cierto es que el actor sabe bien de lo que habla, porque lo tiene en su propia casa: “Mi hijo de 14 años se aficionó a los influencers, y lo siguiente es ‘Eh, si te gusta cómo juego a este videojuego, ¿quieres mandarme una donación?’ y se convierte en una religión. Hay algo sobre los influencers de hoy, son como los cantamañanas evangélicos de la era de la información“. Nada, Robert, tú quédate a gusto.
