NVIDIA, una compañía que históricamente se ha ganado una sólida reputación por su soporte al usuario y la estabilidad de sus controladores, atraviesa una de sus fases más críticas tras el lanzamiento de la serie RTX 5000. Desde enero, los usuarios han reportado problemas severos, incluidos pantallazos negros y crasheos inesperados, que han provocado descontento en la comunidad de jugadores.
Un lanzamiento que no ha parado de dar fallos
A pesar de que la empresa ha lanzado múltiples parches para abordar estos problemas, como la versión 576.15, muchos usuarios siguen experimentando fallos. La situación ha obligado a algunos de ellos a retroceder a versiones anteriores de los controladores, específicamente la 566.36, que no son compatibles con las nuevas GPU RTX 5000. Esto deja a los propietarios de estas tarjetas sin opciones viables para mejorar la estabilidad de su hardware.
Recientemente, NVIDIA introdujo la RTX 5060 Ti, generando expectativas sobre una posible mejora en el rendimiento y la estabilidad. Sin embargo, algunos jugadores se muestran escépticos, argumentando que esta rápida liberación de nuevos productos podría comprometer la calidad por la que NVIDIA solía ser conocida. Con más de cuatro parches de corrección lanzados en los últimos meses, la reputación de la compañía está bajo fuego, especialmente cuando se la compara con competidores como AMD e Intel, que han mostrado un rendimiento más consistente en lo que respecta a sus controladores.
La comunidad espera que la situación se estabilice con la próxima llegada de la RTX 5060, programada para lanzarse en mayo, con 8 GB de VRAM GDDR7 a un precio de salida de 330 euros. Mientras tanto, muchos se preguntan si NVIDIA podrá recuperar su estatus en el ámbito de los controladores de GPU o si esta crisis marcará un cambio permanente en su relación con los usuarios.