Llega por fin trailer de la nueva película de Hayao Miyazaki, no sin cierta polémica detrás, prometiéndonos la, quizás, mejor película de su carrera.
Hayao Miyazaki no necesita cartas de presentación. Tampoco Studio Ghibli. A estas alturas, no hace falta que nos vendan sus películas de ninguna manera. Si estrenan una nueva película, la vamos a ir a ver. Es sinónimo no sólo de anime o de Japón, sino de la más alta calidad y refinamiento. La mejor animación que puedes ver, siempre. Y por eso es de celebrar siempre que, una vez más, incumpliera su promesa de retirarse. Porque Miyazaki ha vuelto. Y tan en forma como siempre.
Por fin tenemos ante nosotros el primer trailer de The Boy and the Heron, la (presumiblemente) última película de Hayao Miyazaki. Realizada bajo el paraguas de Studio Ghibli, es una adaptación de la novela homónima de Genzaburo Yoshino publicada en 1937. La novela trataba de la evolución a la edad adulto de un niño, a través de la relación con su familia y amigos, a través de los convulsos años de (pre)guerra.
El trailer, en verdad, nos muestra poco de la película. Con una animación exquisita y una música espectacular, nos demuestra que estamos ante un nuevo viaje increíble como a los que nos tiene acostumbrados el estudio. Hablando de la vida, la muerte y un fuerte componente fantasioso, que recuerda más a Satoshi Kon que al propio Miyazaki, el trailer nos deja con más preguntas que respuestas al respecto de la película. Lo cual siempre es bueno con una película de Ghibli. Pero en este caso con más de un motivo.
En Japón la película se estrenó el pasado 14 de julio bajo el nombre Kimitachi wa Dō Ikiru ka. Traducido literalmente, ¿Cómo vives? A pesar de ser un absoluto éxito de taquilla y crítica, no sacaron ningún trailer de la película. Sólo un cartel, donde no se mostraba nada de la misma. Incluso críticos y fans pactaron, tácitamente, no comentar nada sobre la misma. Se decidió que la película debía ser experimentada en el vacío, sin saber nada, y todos los involucrados lo aceptaron. Algo que se ha perdido en su llegada a occidente, donde lo primero que se ha hecho es crear el primer trailer de una película donde, consciente e intencionalmente, se evitó hacer ninguna clase de trailer.
Sea como fuere, esta es la primera película de Hayao Miyazaki en diez años. Afirmando que se retiraba tras El viento se levanta, ha vuelto, según él una última vez, para darnos un último largometraje con el que acabar su carrera. Si esto es cierto, sólo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, The Boy and the Heron tiene fecha de estreno para el 8 de diciembre en EEUU, sin fecha concreta para el resto del mundo. Aunque es de esperar que no tardemos mucho más que eso en verla en las salas españolas.
Paranoia Agent es un anime de culto y ahora llega a Amazon Prime Video, para animarte a verlo, te damos cinco razones por lo que no debes perdértelo
Paranoia Agent es una de las series más singulares de la historia del anime moderno. Denominada en no pocas ocasiones como la Twin Peaks del anime, no debería extrañarnos que tenga detrás un fenómeno de culto que está más presente entre los fans del cine y la televisión que entre los otakus y los fans del anime en general. Paranoia Agent no es tu típica serie de anime. No es en lo que piensas cuando hablamos de anime. O no en lo primero que piensas.
Creada por Satoshi Kon, un reconocido director de anime de prestigio mundial que nos abandonó antes de tiempo el 24 de agosto de 2010 —del cual, además, escribí un libro—, la serie condensa todas las obsesiones de su autor. La metaficción. La diferencia entre la realidad y lo que ocurre en la mente de las personas, si es que existe tal diferencia. El interés por los personajes femeninos. Su mirada cálida, humana, siempre dispuesto a hacer un retrato profundo de la psicología de sus personajes.
Por eso, porque no deberías perderte Paranoia Agent ahora que se estrena en Amazon Prime Video, te vamos a dar cinco razones para que la veas. Cinco motivos concretos por los que deberías dejar todo lo que estás haciendo e ir corriendo a ver esta obra maestra no sólo del anime, sino de la televisión moderna en general. Porque Paranoia Agent es la demostración de que Satoshi Kon era capaz de bordar la mejor ficción audiovisual.
Si algo es innegable sobre toda la obra de Satoshi Kon es que le interesa muchísimo el comportamiento de los seres humanos. Cómo pensamos, cómo nos relacionamos con la realidad y cómo nos afecta eso y a nuestro entorno. Eso es algo que en Paranoia Agent llevó un paso más lejos, dedicando episodios enteros, y la serie en sí, a cómo las ideas de la sociedad pueden acabar dando forma a la realidad. Tanto en la vida particular de las personas como a la propia sociedad en sí.
Esto cobra forma en diferentes episodios de diferentes maneras. Aunque toda la trama gira alrededor de esta idea, es mejor si ponemos de ejemplos algunos episodios particulares para no destripar toda la serie. Por ejemplo, en el segundo episodio, un niño de sexto de primaria pasa de ser extremadamente popular a ser absolutamente marginado al ser asociado con el chico de patines en línea y bate de baseball dorado que agrede a una mujer en el primer episodio. Del mismo modo, en el noveno episodio un grupo de amas de casa comparten historias sobre ese mismo chico, claramente inventadas, sólo para no creer las historias, por lo demás verdaderas, de otra ama de casa que no pertenece a su grupito.
Todo esto acaba conectando con la trama general de diferentes maneras, hilándolo todo tanto a nivel narrativo como filosófico. Y esa es una de las cosas más fascinantes de Paranoia Agent. Cómo Satoshi Kon logró hacer una serie que logra introducirnos conflictos singulares en cada episodio, que se sienten importantes por sí mismos y nos hablan de problemas sociales que conocemos y entendemos, pero también forman una imagen más amplia de nuestros problemas como sociedad.
Muestra su historia (no la cuenta) a través de su villano
Porque la historia de Paranoia Agent es la historia de su villano. Un chico siempre sonriente, con patines dorados, un bate doblado por la mitad igualmente dorado, y ambiciones homicidas con los protagonistas de cada episodio en particular. ¿Por qué razón? Eso es algo que la historia nunca nos dice explícitamente. No necesita hacerlo. Prefiere hacer algo mucho mejor: nos lo muestra.
Satoshi Kon se tomó toda su vida muy a pecho la máxima de «no cuentes, muestra». Por eso el chico del bate dorado no da discursos. Nadie explica su comportamiento. Y las únicas explicaciones a su comportamiento vienen de personajes claramente delirantes. Su comportamiento se entiende en cuanto pensamos en a quien agrede, en qué ocurre cuando esas personas son agredidas y qué ocurre en los últimos episodios, cuando los otros personajes protagonistas logran huir de él.
En Paranoia Agent no se da puntada sin hilo. Todo está conectado. Nada se explica, pero el espectador atento sabrá todo lo que ha ocurrido y porqué. ¿Es una serie difícil? No necesariamente. Pero no es una serie que ver dormido. Por eso el opening es estruendoso y el ending es casi una nana: Satoshi Kon quería despertarnos antes de que empezara y enviarnos a dormir al acabar cada episodio. Porque Paranoia Agent se debe vivir como eso. Casi como un sueño.
No nos engañemos. Si Paranoia Agent fuera una serie sesuda, intelectual, de ser muy listo y pensar fuerte, no sería una serie fácil de recomendar. Sin embargo, es fácil de recomendar. Lo es porque, incluso si entender todo lo que ha ocurrido y porqué requiere atención y dedicar un poco de esfuerzo, eso no significa que no sea una serie que pone por delante de todo ser rabiosamente divertida.
El noveno episodio, que ya hemos comentado, de las historias de las amas de casa, es un in crescendo de historias delirantes donde cada una la va soltando cada vez más gorda que la anterior, hasta llegar a inventarse historias de no dormir absolutamente imposibles. El séptimo episodio se caracteriza por tener a un policía que se cree el héroe de la luz de Dragon Quest, intentando extrapolar todo lo que está ocurriendo a su lógica completamente distorsionada por los videojuegos. Y cuando la premisa no es absurda, hay golpes de humor, o el ritmo puede encajarse dentro del thriller, haciendo que nunca se sienta que estamos ante una serie trepidante, pero a su vez, que tampoco podemos despegar los ojos de la pantalla.
Porque Paranoia Agent es divertida. Es extraña. Es peculiar. No siempre estamos entendiendo porqué ocurren ciertas cosas y debemos prestar atención para saber lo que está ocurriendo. Cómo se relacionan los personajes, porque reaparecen de un episodio a otro y porqué les ataca el chico del bate. Pero en el proceso, es difícil no pasárselo bien haciéndolo.
Trata a sus personajes femeninos con respeto y delicadeza
Otra de las virtudes que tiene toda la obra de Satoshi Kon es que siempre ha sabido escribir personajes femeninos interesantes. No ya mujeres fuertes, sino mujeres polifacéticas. En sus obras hay mujeres de toda clase. Fuertes, débiles, terribles, maravillosas, patéticas y fascinantes. Al igual que los hombres, en la obra de Satoshi Kon hay mujeres de toda clase, porque son seres humanos, que en ocasiones tienen problemas diferentes, ya que como mujeres se enfrentan a problemas particulares debido a su género.
Esto también ocurre en Paranoia Agent. Por ejemplo, su tercer episodio trata Harumi Chouno, una mujer que tiene un trastorno de identidad disociativo. El episodio comienza con ella desafiando el statu quo en el que vive con su alter ego, Maria, la cual trabaja como prostituta, decidiendo borrarla de su existencia, al aceptar la petición de matrimonio de un compañero de trabajo. Aquí comenzará una batalla entre ambas personalidades que acabará llamando la atención del chico del bate. Algo que acabará de un modo trágico, o no, dependiendo de la óptica desde la que se mire.
Harumi, como todos los demás personajes femeninos de Paranoia Agent, es tan complejo como todos los personajes masculinos. No se define por su relación con ningún hombre y su conflicto es uno que se desarrolla por una serie de particularidades propias del personaje. Por su género, también, pero desarrollado de un modo que es interesante y estimulante.
Es una serie que habla sobre el espectador, entreteniendo al espectador
Como es evidente a estas alturas, Paranoia Agent es una serie que habla de nosotros. De nuestros problemas. De cómo nuestros trabajos nos alinean, de cómo las relaciones con los demás nos hacen sentir incómodos o fuera de nosotros mismos, y que todo el bagaje emocional que arrastramos a la hora de relacionarnos con los otros es, en ocasiones, imposible de gestionar. De eso trata Paranoia Agent. Y lo hace a través de la metáfora de un chico con un bate que se vuelve real porque la gente cree que es real. Por eso decimos que habla sobre el espectador. Porque habla sobre nosotros. Sobre cómo vemos ficción, en ocasiones, para huir de nuestras vidas.
Paranoia Agent es una serie divertida. Es un drama que a veces escora hacia la comedia, a veces hacia el thriller, pero siempre se asienta sobre el drama. Todos los episodios acaban en tragedia, y si bien es cierto que la serie tiene un final feliz, sólo es tras mucho sufrimiento y que los personajes tengan que pasar por una catarsis brutal, dolorosa y aceptar algo sobre sí mismos que desde fuera puede parecer estúpido, pero para ellos era extremadamente doloroso.
Porque de eso trata Paranoia Agent. De la necesidad de perdonarnos. De que, para vivir en sociedad, tenemos que empezar por hacer algo aún más difícil: ser capaces de vivir con nosotros mismos. Algo que Satoshi Kon retrato en una serie sobre un chico con un bate dorado que iba pegándole a la gente por la calle.