El mundo de los videojuegos ha visto el lanzamiento de Baby Steps, un metroidvania que aborda temas de frustración y fracaso en la vida moderna a través de un enfoque de humor negro y slapstick. El juego centra su narrativa en Nate, un hombre de 35 años que vive en el sótano de sus padres, símbolo de la impotencia y el estancamiento que muchos sienten en una sociedad competitiva.
Un juego sobre no ajustarse a las expectativas sociales
Los jugadores son guiados a través de un paisaje montañoso lleno de obstáculos absurdos, donde la experiencia se convierte en un comentario sobre la futilidad de los logros en un mundo donde los resultados son difíciles de alcanzar. A simple vista, Baby Steps parece divertir, pero la realidad es que oculta una crítica más profunda sobre la vida contemporánea y las expectativas sociales. Especialmente, el juego desafía a los jugadores a recolectar objetos para logros, una tarea que se siente onerosa y muchas veces desalentadora.
El humor de Baby Steps evoluciona hacia un territorio sombrío, destacando momentos de desesperanza. En una de las secciones más impactantes, Nate expresa su deseo de morir, lo que subraya la carga emocional que muchos enfrentan en la vida moderna. Este momento resuena con su audiencia, reflejando la lucha interna de aquellos que se sienten atrapados en una rutina sin salida.
Comparado con Death Stranding, “Baby Steps” ha sido elogiado por ofrecer una crítica más incisiva del fracaso y la desilusión. Los creadores, Gabe Cuzzillo, Maxi Boch y Bennett Foddy, han logrado crear no solo un juego entretenido, sino también una experiencia significativa que conecta con la desazón contemporánea, convirtiéndolo en una obra que resuena en un mundo donde la búsqueda del sentido parece cada vez más complicada.