Esta película de animación acaba de llegar a Movistar+ y sus protagonistas son unos viejos conocidos

Los icónicos Looney Tunes están haciendo un regreso triunfal a través de una animación tradicional en la nueva película titulada El día que la Tierra explotó. Inicialmente producida por Warner Bros, este proyecto fue descartado, pero encontró una segunda oportunidad gracias a una distribuidora más pequeña, estrenándose ahora en la plataforma de streaming Movistar+.

Los de siempre

La trama sigue a Porky y Lucas, quienes enfrentan una amenaza alienígena que busca dominar las mentes de la Tierra. Estos personajes, que se criaron juntos en una granja, han mantenido su inseparable amistad a pesar de las dificultades económicas y el ostracismo social. A medida que se desarrolla la historia, ambos se convierten en la última esperanza para la salvación del planeta.

La película rinde homenaje a los elementos clásicos de la ciencia ficción de los años 50, pero sin las connotaciones políticas típicas de la época. Esta combinación permite un enfoque más ligero y divertido, algo que resonará tanto con nuevas audiencias como con los seguidores de toda la vida de los personajes. La animación recuerda a la de siempre, alejándose del CGI y los híbridos, permitiendo que la esencia slapstick tan característica de los Looney Tunes brille en momentos cómicos, como aquellos en los que Porky y Lucas intentan mantener un trabajo.

Además, la película incorpora temas sociales relevantes, como la precariedad laboral y la dificultad de acceso a la vivienda, lo que moderniza a los personajes y les otorga una nueva profundidad en un contexto contemporáneo. Este enfoque prometedor sugiere que el potencial de los Looney Tunes todavía está lejos de agotarse, ofreciendo una experiencia entretenida que podría marcar el comienzo de una nueva era para estos queridos personajes.

Max elimina de su catálogo los cortos clásicos de Looney Tunes

Los cortos animados originales de Looney Tunes, que fueron emitidos desde 1930 hasta 1969 durante la célebre era dorada de la animación, han sido eliminados de la plataforma Max, propiedad de Warner Bros. Discovery. Esta eliminación ha sido confirmada por un representante de Max, quien indicó que estos contenidos ya no están disponibles en el servicio de streaming y, evidenetemente, esta decisión no ha gustado a los fanáticos de la animación, que ven estos cortos como todo un referente.

Desaparece todo un icono

La decisión de remover los icónicos cortos forma parte de un nuevo plan estratégico que Max está implementando, el cual prioriza ciertos tipos de contenido dentro de su catálogo. Este enfoque parece alinearse con una tendencia más amplia en la industria del entretenimiento, donde las plataformas de streaming están ajustando sus inventarios para optimizar sus ofertas y atraer a su audiencia objetivo de manera más efectiva.

Los cortos de Looney Tunes, que han sido una parte integral de la cultura popular y la historia de la animación, han dejado una huella indeleble durante décadas. Personajes como Bugs Bunny, Daffy Duck y Porky Pig se han convertido en iconos reconocidos internacionalmente. Sin embargo, su eliminación plantea preguntas sobre la preservación de la historia del medio y la disponibilidad de clásicos frente a la competencia en el mundo del streaming.

A medida que Max se adapta a nuevas realidades del mercado de contenidos digitales, surgen rumores de que otros clásicos podrían seguir el mismo destino. La forma en que los servicios de streaming priorizan contenido nuevo y original en detrimento de otro contenido más clásico y menos a la orden del día puede tener implicaciones significativas para futuras generaciones de espectadores y para la preservación de la historia de la animación.

Aquella vez que Bugs Bunny estuvo a cambiar su zanahoria… por un apio

La zanahoria era una pieza tan vital y ligada a Bugs que en su momento de mayor éxito la venta de las mismas subió hasta las nubes en Estados Unidos.

El 30 de abril de 1938, durante un corto de la gran estrella de los Looney Tunes por aquel entonces, Porky, apareció un pequeño conejo blanco destinado a hacerle la vida imposible al cerdito cazador. Desde entonces (y, sobre todo, desde la primera aparición oficial dos años después en ‘A wild hare’, ya con Elmer tratando de darle caza) Bugs Bunny se ha convertido en una de las estrellas más conocidas de los dibujos animados, con su característico “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, sus orejas y su… ¿apio?

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Ah, pios puede ser

Todos sabemos que Bugs Bunny es un ávido comedor de zanahorias, igual que Popeye lo era de espinacas. De hecho, Mel Blanc, el doblador principal del personaje desde 1938 hasta 1989 (donde se hicieron los cortos más divertidos y populares), se metía en la cabina de doblaje con una zanahoria, para que los diálogos sonaran igual. Pero claro, cada vez que lo hacía, su constante crujido no dejaba escuchar el diálogo, así que solo había una solución: el doblador entraba en la cabina con una zanahoria… Y un cuenco para escupirla.

Para no tener que parar la grabación, en Warner probaron a hacer lo mismo pero con apio. No funcionó, claro: no sonaba exactamente como una zanahoria. Tampoco es que el personaje le hiciera ascos: hay dos cortometrajes donde come apio. Dos de más de 150. La zanahoria era una pieza tan vital y ligada a Bugs que en su momento de mayor éxito la venta de las mismas subió hasta las nubes en Estados Unidos.

Fue entonces cuando la Empresa de Apio de Utah, afincada en Salt Lake City, llamó a la puerta de Warner ofreciéndoles un trato irresistible: apio gratis de por vida a cambio de que Bugs dejara las zanahorias y se pasara a su producto. Hubo quien se lo pensó, pero enseguida dijeron que no. A ellos, y al Instituto Americano del Brócoli.

Eso sí, si nos ponemos técnicos, había un motivo real para que Bugs coma zanahorias: daba tiempo a que el público -no olvidéis que estos cortos se proyectaban en el cine antaño- riera a gusto antes de pasar a la siguiente broma. Eso es lo que había de nuevo, viejo.

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