¿Cuántas veces ha atrapado el Coyote al Correcaminos? ¡Son más de las que crees!

Con el éxito (aunque le pese a Warner) de Coyote vs ACME, no somos pocos los que nos hemos puesto a repasar los episodios clásicos de Looney Tunes, empezando por el primer corto estrenado en cines el 17 de septiembre de 1949, Fast and Furry-ous (no, nada que ver con Vin Diesel). Desde entonces, Chuck Jones, que tenía clarísimo cómo eran los personajes, creó 15 años de historias (24 cortometrajes) que marcaron para siempre las personalidades del Correcaminos y el Coyote. Uno siempre se escapa, otro siempre falla al atraparle… ¿O quizá no fue siempre así? Sorprendentemente, a lo largo de la historia de estos personajes ha habido muchas más veces de las que creemos en las que Wile E. Coyote ha triunfado… aunque solo sea para fracasar monumentalmente justo después.

El último beep-beep

Todos los cortos del Coyote y el Correcaminos son básicamente el mismo: el Coyote tiene un plan perfecto para atrapar a su presa, pero algo sale mal, acaba cayendo desde lo alto, explotando o hecho un acordeón. El público se ríe a carcajadas, su rival dice “Beep-beep” y seguimos hacia adelante. Sin embargo, si buscas en Internet, encontrarás que hay un momento en el que el Coyote atrapó al Correcaminos. Es, sin duda, el más famoso: se emitió en televisión el 21 de mayo de 1980, durante un especial de Bugs Bunny con nuevos segmentos animados, y Chuck Jones volvía a uno de sus dúos favoritos una vez más para darle una especie de final. A su manera, claro.

Tras una clásica persecución de 9 minutos de duración (el episodio más largo del Coyote y el Correcaminos), ambos acaban persiguiéndose por una serie de tuberías que cada vez se hacen más pequeñas. Al salir, son dibujos en miniatura, así que deshacen lo andado… Solo que el pájaro sale a tamaño normal y el depredador en miniatura. Cuando por fin va a clavarle el cuchillo y el tenedor saca dos carteles donde explica su trágico destino: “Vale, listillos, siempre quisisteis que le pillara… ¿Y ahora qué hago?”. Sin embargo, esta no es la única ocasión en que el eterno perdedor consiguió su objetivo.

En 1966, una extraña remesa de cortos (horrorosos, por cierto) nos dio como extraño regalo The Solid Tin Coyote, donde nuestro héroe construía un coyote robótico gigantesco y… ¡Conseguía atrapar a su presa! El único problema es que, como toda IA, no entendía las reglas bien, y en vez de comerse al Correcaminos, se comía al Coyote, echando todo el plan por la borda. En los cortometrajes de Looney Tunes Cartoons, que duró desde 2020 hasta 2024, un grupo de Coyotes por fin podía hacerse, tras una combinación de trampas, con el plumífero. ¿El problema? No se pusieron de acuerdo con quién se lo comía, y consiguió escapar durante el debate. Hay varios cortos más de esta época donde consigue echarle el guante, pero forma parte del gag y siempre escapa, así que no lo consideraremos como tal a efectos prácticos.

Incluso en algunos sketches hechos exclusivamente para televisión, consigue atraparlo… Solo para que un dibujo, sin motivo alguno, le dispare, dejando la caza sin finalizar. Bastante injusto, si me preguntan, hasta para los estándares de los Looney Tunes. En los peores tiempos de la franquicia, a inicios de los 2000, llegaron a hacerse unos cutres cortometrajes con Flash donde la Abuelita, ahora jueza, dictaminaba que el Coyote podía comerse al Correcaminos… Y aunque este escapara, eh, es lo más cerca que ha tenido a zampárselo realmente. Eso sí: no os recomiendo ver estos cortos, porque pueden lanzar una bomba directa a vuestro corazón más nostálgico.

Depende de lo que consideres como “pillar al Correcaminos”, pero personalmente diría que lo ha conseguido 5 veces, muchas más que el clásico “Lo consiguió una vez, pero era demasiado grande para él, y ya está”. Aparte de versiones apócrifas (como las de Padre de Familia o similares), y después de que en Coyote vs ACME dejen claro que uno no puede vivir sin el otro, creo que podemos decir claramente que jamás veremos al Coyote comiéndose al Correcaminos en serio, con una noche de buffet libre de alitas. No mientras en la carretera se siga oyendo un “beep-beep”.

Joe Dante odiaba tanto ‘Space Jam’ que hizo su película soñada de los Looney Tunes. Se la pegó (pero es mucho mejor)

Con el estreno en ciernes de Coyote vs ACME, cabe recordar que los Looney Tunes ya tuvieron una época donde el cine parecía, con ellos como protagonistas, un futuro abierto para el éxito: en 1996, Space Jam fue un éxito generacional, y sentó las bases de un futuro para la franquicia… que en 2003 acabó en nada con De vuelta en acción, una película muchísimo mejor en todos los sentidos pero que nunca acabó de levantar la cabeza en taquilla. Ay

¡Eso es to, eso es to, eso es todo amigos!

Su director fue Joe Dante, más conocido por Gremlins, y solo tenía un motivo para hacerla: eliminar Space Jam de la existencia. Por un lado, en Warner querían otra secuela (como Spy Jam o Skate Jam, que acabaron en nada), pero Dante quería acer algo distinto: “Los personajes de Space Jam no se adhieren a la visión que tengo de ellos. Quería hacer la anti-Space Jam”, ha recordado ahora.

Aunque el director no creía que el guion fuera muy bueno, su lógica para dirigirlo es incuestionable: Si yo no lo hubiera hecho, otro hubiera bailado al ritmo de Warner Bros, y sería otra película como Space Jam. Mi objetivo era hacer algo que le hubiera gustado a Chuck Russell (mítico director de los Looney Tunes)”. La película no salió mal a pesar de que había hasta ¡29! guionistas reescribiendo los chistes. Total, para que la primera versión fuera la mejor.

En el resultado final se puede ver el cariño de Dante por los personajes, pero claro, esta no era la versión que le hubiera gustado estrenar. El presupuesto se disparó, todo el mundo en Warner estaba mirando con catalejos, tratando de proteger una propiedad intelectual que no entendían… Y el resultado fue, de manera inevitable y tras gastarse un pastizal en hacerla, decepcionante. No podría haber sido de otra manera: hay cosas que están destinadas a fallar.

Esta película de animación acaba de llegar a Movistar+ y sus protagonistas son unos viejos conocidos

Los icónicos Looney Tunes están haciendo un regreso triunfal a través de una animación tradicional en la nueva película titulada El día que la Tierra explotó. Inicialmente producida por Warner Bros, este proyecto fue descartado, pero encontró una segunda oportunidad gracias a una distribuidora más pequeña, estrenándose ahora en la plataforma de streaming Movistar+.

Los de siempre

La trama sigue a Porky y Lucas, quienes enfrentan una amenaza alienígena que busca dominar las mentes de la Tierra. Estos personajes, que se criaron juntos en una granja, han mantenido su inseparable amistad a pesar de las dificultades económicas y el ostracismo social. A medida que se desarrolla la historia, ambos se convierten en la última esperanza para la salvación del planeta.

La película rinde homenaje a los elementos clásicos de la ciencia ficción de los años 50, pero sin las connotaciones políticas típicas de la época. Esta combinación permite un enfoque más ligero y divertido, algo que resonará tanto con nuevas audiencias como con los seguidores de toda la vida de los personajes. La animación recuerda a la de siempre, alejándose del CGI y los híbridos, permitiendo que la esencia slapstick tan característica de los Looney Tunes brille en momentos cómicos, como aquellos en los que Porky y Lucas intentan mantener un trabajo.

Además, la película incorpora temas sociales relevantes, como la precariedad laboral y la dificultad de acceso a la vivienda, lo que moderniza a los personajes y les otorga una nueva profundidad en un contexto contemporáneo. Este enfoque prometedor sugiere que el potencial de los Looney Tunes todavía está lejos de agotarse, ofreciendo una experiencia entretenida que podría marcar el comienzo de una nueva era para estos queridos personajes.

Max elimina de su catálogo los cortos clásicos de Looney Tunes

Los cortos animados originales de Looney Tunes, que fueron emitidos desde 1930 hasta 1969 durante la célebre era dorada de la animación, han sido eliminados de la plataforma Max, propiedad de Warner Bros. Discovery. Esta eliminación ha sido confirmada por un representante de Max, quien indicó que estos contenidos ya no están disponibles en el servicio de streaming y, evidenetemente, esta decisión no ha gustado a los fanáticos de la animación, que ven estos cortos como todo un referente.

Desaparece todo un icono

La decisión de remover los icónicos cortos forma parte de un nuevo plan estratégico que Max está implementando, el cual prioriza ciertos tipos de contenido dentro de su catálogo. Este enfoque parece alinearse con una tendencia más amplia en la industria del entretenimiento, donde las plataformas de streaming están ajustando sus inventarios para optimizar sus ofertas y atraer a su audiencia objetivo de manera más efectiva.

Los cortos de Looney Tunes, que han sido una parte integral de la cultura popular y la historia de la animación, han dejado una huella indeleble durante décadas. Personajes como Bugs Bunny, Daffy Duck y Porky Pig se han convertido en iconos reconocidos internacionalmente. Sin embargo, su eliminación plantea preguntas sobre la preservación de la historia del medio y la disponibilidad de clásicos frente a la competencia en el mundo del streaming.

A medida que Max se adapta a nuevas realidades del mercado de contenidos digitales, surgen rumores de que otros clásicos podrían seguir el mismo destino. La forma en que los servicios de streaming priorizan contenido nuevo y original en detrimento de otro contenido más clásico y menos a la orden del día puede tener implicaciones significativas para futuras generaciones de espectadores y para la preservación de la historia de la animación.

Aquella vez que Bugs Bunny estuvo a cambiar su zanahoria… por un apio

La zanahoria era una pieza tan vital y ligada a Bugs que en su momento de mayor éxito la venta de las mismas subió hasta las nubes en Estados Unidos.

El 30 de abril de 1938, durante un corto de la gran estrella de los Looney Tunes por aquel entonces, Porky, apareció un pequeño conejo blanco destinado a hacerle la vida imposible al cerdito cazador. Desde entonces (y, sobre todo, desde la primera aparición oficial dos años después en ‘A wild hare’, ya con Elmer tratando de darle caza) Bugs Bunny se ha convertido en una de las estrellas más conocidas de los dibujos animados, con su característico “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, sus orejas y su… ¿apio?

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Ah, pios puede ser

Todos sabemos que Bugs Bunny es un ávido comedor de zanahorias, igual que Popeye lo era de espinacas. De hecho, Mel Blanc, el doblador principal del personaje desde 1938 hasta 1989 (donde se hicieron los cortos más divertidos y populares), se metía en la cabina de doblaje con una zanahoria, para que los diálogos sonaran igual. Pero claro, cada vez que lo hacía, su constante crujido no dejaba escuchar el diálogo, así que solo había una solución: el doblador entraba en la cabina con una zanahoria… Y un cuenco para escupirla.

Para no tener que parar la grabación, en Warner probaron a hacer lo mismo pero con apio. No funcionó, claro: no sonaba exactamente como una zanahoria. Tampoco es que el personaje le hiciera ascos: hay dos cortometrajes donde come apio. Dos de más de 150. La zanahoria era una pieza tan vital y ligada a Bugs que en su momento de mayor éxito la venta de las mismas subió hasta las nubes en Estados Unidos.

Fue entonces cuando la Empresa de Apio de Utah, afincada en Salt Lake City, llamó a la puerta de Warner ofreciéndoles un trato irresistible: apio gratis de por vida a cambio de que Bugs dejara las zanahorias y se pasara a su producto. Hubo quien se lo pensó, pero enseguida dijeron que no. A ellos, y al Instituto Americano del Brócoli.

Eso sí, si nos ponemos técnicos, había un motivo real para que Bugs coma zanahorias: daba tiempo a que el público -no olvidéis que estos cortos se proyectaban en el cine antaño- riera a gusto antes de pasar a la siguiente broma. Eso es lo que había de nuevo, viejo.

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