Si os hablo de Dwayne Johnson, seguro que pensáis en sus combates de wrestling, en Jumanji, en Fast & Furious, en Black Adam, en Alerta Roja o en El Rey Escorpión. En lo que seguro que no pensáis es en que ya va siendo hora de que le den un Óscar, porque se lo ha trabajado muchísimo con continuos papeles de gran calidad, como por ejemplo el de… Sí, hombre, la peli esa que… Eh…
Un Óscar duro como una roca
En honor a la verdad, en los meses anteriores a estrenarse The Smashing Machine se habló mucho de su papel y se llegó a afirmar que sin duda alguna conseguiría su ansiada nominación. Luego todos vimos la película y nos dimos cuenta de la alucinación colectiva. “Habría sido increíble”, dice Johnson. También que me regalaran un portaaviones, pero no va a pasar.
“Me di cuenta enseguida de que es algo poco habitual llegar a este punto en el que siquiera se plantean estas conversaciones. ¡Y es emocionante! Hubiera sido increíble. Ojalá hubiera sucedido. Pero no fue así“. Y no parece que este año vaya a estar nominado por el remake en imagen real de Vaiana y por Jumanji 3. A estas alturas ni siquiera lo va a intentar, ¿verdad?
Una cosa que aprecio es que Johnson no hace como que no le importa nada en absoluto ganar la estatuilla (porque, en el fondo, es lo que quiere todo el mundo en Hollywood): “En ningún momento pensé: ‘Bah, eso no importa’. Siempre pensé que importaba. Y eso me ha dado un empujón, que es: ‘Manos a la obra’“. ¿Habrá otra oportunidad? Honestamente, no tiene mucha pinta.