Marc-Alexis Côté, quien fue el responsable de la emblemática franquicia de Assassin’s Creed en Ubisoft, ha demandado a la compañía por 1.3 millones de dólares canadienses tras su salida forzada en medio de una reestructuración que dio lugar a la creación de Vantage Studios. Esta situación ha generado un intenso debate sobre la dirección actual de la gestión de franquicias en Ubisoft y el impacto emocional que puede tener en sus empleados.
Impacto emocional
La demanda, presentada en la Corte Superior de Quebec, surge después de que Côté fuera trasladado a un rol inferior en la compañía, situación que él considera como una pérdida significativa de poder. Antes de los cambios organizacionales, Côté respondía directamente al CEO de Ubisoft, Yves Guillemot, pero tras la reorganización, se le ofreció un puesto cuyo supervisor sería el encargado de otras franquicias como Rainbow Six y Far Cry. Este cambio parece haber sido un punto de quiebre para Côté, quien valoraba su influencia en un papel tan crucial dentro de la empresa.
Según informes de Radio-Canada, la demanda no solo busca compensación por pérdida de poder, sino también 75,000 dólares canadienses adicionales por daños morales, destacando el impacto psicológico que ha tenido esta decisión en su carrera. Côté ha expresado en sus comunicaciones que no eligió abandonar la compañía, sino que se vio obligado a renunciar ante la posibilidad de aceptar una degradación laboral.
La creación de Vantage Studios, que supervisará no solo Assassin’s Creed, sino otras populares series de Ubisoft, también ha originado inquietudes sobre la preferencia de la compañía por empleados basados en Francia, lo que podría tener repercusiones en la carrera de muchos trabajadores canadienses. Esta circunstancia resalta un cambio significativo en la cultura corporativa de Ubisoft en un momento en que la industria de los videojuegos enfrenta numerosos desafíos y transformaciones.