todo tiempo pasado fue mejor. Cada época tiene sus virtudes y sus defectos y desde luego creer que existe una época que fue una utopía que hemos perdido es un error. Eso no quita para que haya cosas buenas en el pasado, particularmente si hablamos de cultura. Por ejemplo, el mainstream musical era más rico y diverso en los 80s y en los 90s de lo que es hoy. La fisicalidad de los cassettes, los vinilos y los CDs era una experiencia mucho más inmersiva que escuchar algo en Youtube o Spofity. Y eso es algo que hemos perdido.
Por eso no es de extrañar que las nuevas generaciones estén volviendo a estas cosas. Que la música de esa época se siga escuchando, que estemos viendo un resurgir del vinilo y del CD, que estén regresando los MP3, y que en general exista una conciencia muy particular de toda una cultura musical que quizás se había perdido en favor de la pura comodidad. Por eso no es de extrañar que haya videojuegos que hayan decidido explorar esta relación que hemos empezado a cultivar de nuevo con la música. Y dos de ellos han salido esta misma semana.
Dos juegos sobre la comunidad
Wax Heads es un juego desarrollado por Patattie Games, publicado el 5 de mayo, que se define como una simulación narrativa de “punk acogedor” donde tenemos un propósito claro: gestionar una tienda de vinilos que no está pasando por su mejor momento. Creando comunidad, hablando con la gente y sugiriéndoles cuál es el disco que mejor les puede ir según sus gustos y necesidades, es un juego sencillo, pero con corazón, que resonará entre aquellos que tengan o hayan tenido una tienda de discos de confianza.
Pero ahí se encuentra su gran valor. En demostrar cómo se establen lazos comunitarios entre las personas a través de gestos sencillos y cotidianos, como recomendar un disco o tener unos gustos en común. Algo mucho más fácil de compartir en un contexto propicio para ello, como una tienda de discos.
El otro juego que ha salido esta semana y que ha hecho no poco ruido es Mixtape, un juego de Beethoven and Dinosaur, desarrolladores del también musical The Artful Escape. En este juego, también narrativo, encarnamos a tres amigos que, en su última noche de instituto, deciden vivir una última aventura antes de separarse en una clásica aventura de paso a la edad adulta. Con una particularidad. Su banda sonora licenciada está llena de grandes temas de los 70s y 80s.
Con canciones de Joy Division, The Smashing Pumpkings, DEVO, Siouxsie and the Banshees, Iggy Pop y Lush, entre otros, el juego tiene un evidente sesgo millennial y una cierta angustia nada disimulada, pero también un tono romántico ineludible. Algo a lo que ayuda que el juego esté configurado en forma de mixtape. Una combinación de canciones cuidadosamente elegidas por una persona y luego grabada en un CD, un cassette o, también, una lista de reproducción, para que disfrute otra persona.
Mixtape nos demuestra cómo la música tiene significado. Y cómo el acto de elegir las canciones, en qué orden van, grabarlas y darle un objeto físico a otra persona con ellas está cargado de significado por el pensamiento y el esfuerzo que se ha puesto en ello. Que es exactamente lo que pretende el juego.
Un regreso a cosas mejores
Que dos juegos como Wax Heads y Mixtape se hayan lanzado casi al mismo tiempo es pura casualidad, pero que existan ambos en este momento no lo es. Existe un anhelo evidente por una relación diferente con la cultura. Con lo físico. Con la comunidad. Una que representan perfectamente ambos juegos, en particular, por cómo nos relacionábamos antes con la música. De una manera mucho más orgánica y directa. Menos conveniente, pero más auténtica.
Es normal que muchos juegos se interesen por estos temas. Existe un componente de nostalgia porque los desarrolladores en sus 30s y 40s están en posición ahora de hacer esta clase de videojuegos, pero también porque existe un público joven que, a pesar de no tener nostalgia ninguna por ese pasado que no conocieron, sienten interés por esa clase de relación con la música y la cultura. Lo cual explica porqué surgen juegos como Wax Heads y Mixtape. Y porqué es lógico que tengan éxito.