Donald Trump mantiene hoy una demanda por difamación de 10.000 millones de dólares contra la BBC a raíz del documental de Panorama, el programa de la cadena, Trump: A Second Chance?, emitido en Reino Unido antes de las presidenciales de 2024 en Estados Unidos.
El núcleo del caso está en la forma en que ese programa presentó el discurso de Donald Trump del 6 de enero de 2021. Y hay otro punto que se ha repetido mucho al hablar del litigio: la idea de que menos de 300 personas, o más exactamente 285, habrían visto el documental en EE.UU. El problema es que esa cifra no aparece respaldada de forma verificable ni en informes públicos ni en los documentos judiciales que se conocen.
La demanda afirma que la BBC manipuló con una edición engañosa el discurso de Donald Trump previo al asalto al Capitolio. Siempre según ese escrito, el documental enlazó fragmentos pronunciados con unos 55 minutos de diferencia y dejó fuera la parte en la que Donald Trump pidió a sus seguidores manifestarse “de forma pacífica y patriótica”.
Para los abogados de Donald Trump, ese montaje transmitía la idea de que estaba alentando la violencia. La BBC, por su lado, ya pidió disculpas por esa edición engañosa, aunque sostiene que admitir ese error no convierte por sí solo el caso en una difamación válida en términos legales.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención ha sido precisamente la versión de que el documental casi no tuvo audiencia en Estados Unidos. Pero, a día de hoy, no existen pruebas públicas verificadas que respalden la cifra de 285 espectadores, ni una base documental nítida para asegurar que fueron menos de 300.
Lo que sí consta en la información pública es otra cosa: el programa reunió alrededor de 1,2 millones de espectadores en Reino Unido. Y el equipo legal de Donald Trump añade en la demanda que también estuvo disponible para el público estadounidense a través de BritBox, el servicio de streaming asociado al contenido de la BBC.
La BBC ha solicitado que se desestime la demanda. Al mismo tiempo, ha planteado objeciones sobre si los tribunales de Florida tienen jurisdicción para ocuparse del asunto. Su argumento sigue la misma línea: aunque reconoce el fallo de edición, no ve base suficiente para sostener una reclamación por difamación de 10.000 millones.
Donald Trump, por ser una figura pública, se enfrenta además a un obstáculo jurídico de peso. En Estados Unidos tendría que probar “actual malice”, es decir, que el medio actuó sabiendo que la información era falsa o con un desprecio temerario hacia la verdad. Un juez federal, además, ya ha limitado el alcance del litigio para que no termine convertido en una especie de nuevo juicio general sobre lo que ocurrió el 6 de enero en el Capitolio.
Hubo también otro giro relevante. Los abogados de Donald Trump retiraron después las reclamaciones relacionadas con pérdidas empresariales y daños a la marca. En la cobertura pública del caso, ese movimiento se interpretó de forma bastante extendida como una manera de evitar la divulgación de sus registros financieros. Aun así, la demanda sigue viva: permanece la reclamación de 10.000 millones por daño reputacional personal. Todavía no se sabe cuándo habrá una resolución definitiva.