Puede que la cosa que más me haya hecho llorar este año sea el documental The Remarkable Life of Ibelin (podéis encontrarlo en Netflix), en el que se cuenta la historia de un adolescente con una enfermedad degenerativa que encontró la manera de hacer bien en el mundo, encontrar amigos e incluso enamorarse en World Of Warcraft. Es emotivo, precioso, único, especial y nos recuerda que más allá de la pantalla hay personas, gente que quiere hacer el bien, amigos a los que quizá solo conozcas de un par de líneas. A Ibelin le hubiera encantado saber que ahora podría quedarse a vivir allí, de manera literal.
Te sale más barata que una casa real
Sabemos que World Of Warcraft no es real porque los jugadores van a poder comprarse una casa. Veinte años después de su lanzamiento, ahora por fin se va a hacer real una de las peticiones más comunes de los seguidores del MMO más famoso de la historia. En la próxima expansión, Midnight, que aparecerá en 2026 (si hay suerte), Blizzard ya ha anunciado que cumplirá con las expectativas.
De hecho, lo anuncia ahora para, literalmente, “poder tener más conversaciones abiertas sobre ello que no son posibles cuando se trata de una característica secreta”. Básicamente, lo que quieren es saber la opinión de la comunidad: qué es lo que esperan, qué es lo que quieren, qué es lo que no tolerarían. Que, cuando World of Warcraft: Midnight salga a la venta, nadie salga decepcionado.
“Es una idea que ha estado con nosotros durante un tiempo, pero sabíamos que si queríamos hacerla, necesitábamos poder hacerla bien. Es tremendamente grande”. Ahora, Blizzard ha desarrollado la tecnología que puede hacerlo realidad, así que, como parte del renacimiento de la saga (que contará con los remasters de los tres Warcrafts originales que dieron como resultado el archiconocido WoW), dentro de poco podremos decorar nuestro hogar al gusto. ¿Quién dijo que entrar en alianzas y matar bestias estaba reñido con jugar al Animal Crossing?