El primer certamen de Miss Mundo de la historia se celebró en 1951 en Reino Unido y consistía en un concurso de bikinis, una prenda que por aquel entonces acababa de introducirse y aún se veía como perversa. Y durante las décadas posteriores, se hizo inmensamente popular hasta que, hoy por hoy, se ha convertido más una curiosidad añeja y pasada de moda que otra cosa. Sin embargo, no contábamos con la audacia de la -ay- inteligencia artificial.
Reina por un dIA
Ahora, un concurso de influencers creadas por IA ha elegido a la más bella entre diez personas que no existen, sino que están creadas por Midjourney, Stable Diffusion o Dall-E 3. Esto nos lo ponen hace diez años en una película costumbrista sobre el futuro y no nos lo creemos. La cosa es que estas diez candidatas han pasado por un casting de más de 1500 influencers creadas por ordenador, en un galardón creado por los Premios Mundiales Creadores de IA.

Por supuesto, las influencers han defendido cada una diferentes causas, desde la inclusión LGBT hasta limpiar los océanos o la salud mental, y han mostrado su personalidad (o sea, la de sus creadores) a través de diferentes posts en Instagram. La ganadora de esta pantomima ha sido la marroquí Kenza Layli, que tiene 200.000 seguidores en Instagram y 45.000 en TikTok, y que cree que el premio traerá “diversidad e inclusividad” al mundo del creador de IA. O sea, que escribirá, en vez de “una mujer blanca”, “una mujer que no sea blanca”. La pereza llegó también a la belleza.