Steam, la plataforma de Valve, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre su política de reembolsos entre los estudios indie. No es una discusión nueva, pero hoy ha cobrado fuerza otra vez. Desde hace años, Steam se mueve como una de las plataformas más permisivas en este apartado: su política oficial permite devolver un juego dentro de los 14 días siguientes a la compra, siempre que el usuario no haya pasado de las 2 horas de juego.
Ese margen se pensó para proteger al consumidor. Aun así, también ha reabierto una vieja grieta dentro de la escena independiente. Varios estudios sostienen que, en juegos cortos, la norma se puede aprovechar con bastante facilidad, porque terminar la experiencia completa en menos de 2 horas no tiene nada de excepcional.
El ejemplo que más ruido ha generado estos últimos días es Paddle Paddle Paddle. Su creador asegura haber acumulado decenas de miles de reembolsos, y eso pese a que la respuesta del público ha sido buena.
Mateo Covic, el desarrollador detrás del juego, conocido también como Zoroarts, afirmó que Paddle Paddle Paddle fue reembolsado más de 55.000 veces. Según las cifras que él mismo compartió, eso supone una tasa de reembolso del 21%, un dato que llama todavía más la atención si se tiene en cuenta que el juego conserva la etiqueta de Muy positiva en Steam.
La inquietud, de todos modos, no se queda solo en el dinero. Para muchos creadores de experiencias breves, el problema está en cómo está montado el sistema: el límite de 2 horas puede acabar funcionando como una invitación para que algunos jugadores se pasen la obra entera y, después, pidan la devolución. Al final, la duración del juego deja de ser una decisión creativa y pasa a convertirse en un riesgo comercial.
Valve, por su parte, ha dejado escrito en su política oficial que los reembolsos no existen para que la gente consiga juegos gratis. La compañía también se reserva el derecho a rechazar solicitudes cuando detecta un uso abusivo del sistema.
Ahí es donde aparecen las dudas. Desarrolladores y parte de la comunidad llevan tiempo señalando que nadie tiene claro con qué frecuencia se aplica de verdad esa cláusula ni qué criterios se usan para decidir cuándo un patrón de solicitudes ya cruza la línea. El propio Mateo Covic llegó a decir que algunas reseñas de Paddle Paddle Paddle describían abiertamente esa jugada: terminarlo en menos de 2 horas y pedir el reembolso justo después.
Y no hablamos de un caso suelto. Otros equipos responsables de No Case Should Remain Unsolved, Summer of ’58 y Before Your Eyes ya habían expresado preocupaciones parecidas. El mensaje de fondo se repite: tal y como está ahora, el sistema podría estar penalizando a un formato creativo muy concreto y empujando a ciertos estudios a alargar artificialmente sus juegos solo para reducir el riesgo de devolución.
Entre las propuestas que han ido saliendo está la de mostrar una duración estimada en la ficha de Steam. También se ha planteado que no se acepte como motivo de reembolso que un juego “es demasiado corto” cuando precisamente se ha vendido como una experiencia breve. Por ahora no se sabe si Valve está dispuesta a estudiar cambios que protejan al comprador sin dejar en desventaja a quienes hacen juegos pensados para disfrutarse de principio a fin en una sola tarde.