El desarrollador que firma como “Prinz” dice haber logrado algo que llevaba más de un siglo resistiéndose: descifrar, con ayuda de GPT-6 Astra, un mensaje cifrado alemán de 1918. Lo cuenta en una investigación publicada por él mismo, donde sostiene que se trata de la primera resolución de uno de los 50 criptogramas pendientes de la lista de Scienceblogs.de, abierta desde hace 108 años.
En la reconstrucción que propone, el texto remite a un informe de inteligencia naval sobre movimientos británicos y aliados cerca de Crimea, ya al final de la Primera Guerra Mundial. Y, más allá de la lectura en sí, dice que esa interpretación encaja con registros históricos del HMS Canterbury y de una escuadra aliada que llegó a Sebastopol pocos días después.
Ese mensaje formaba parte, precisamente, de la conocida lista de 50 criptogramas sin resolver publicada en Scienceblogs.de.
Siempre según la investigación de Prinz, el texto estaba cifrado con ADFGVX, uno de los sistemas militares alemanes más conocidos de la Primera Guerra Mundial.
El método, empleado por el ejército alemán en 1918, mezclaba sustitución y transposición. Por eso ha seguido despertando interés durante décadas entre historiadores, criptógrafos y aficionados a los códigos clásicos.
Que uno de esos mensajes aún pendientes tenga ahora una posible solución hace que el caso llame bastante la atención.
Prinz también afirma que el sistema dio con la palabra clave “TRUPPENVERSCHIEBUNG”, un término alemán que puede traducirse como “movimiento de tropas”.
En el marco de su investigación, esa clave pudo pasar desapercibida durante años. La razón, plantea, es que su uso documentado se vinculaba a un periodo posterior, y eso habría desviado búsquedas anteriores.
El desarrollador asegura que recurrió a GPT-6 Astra para resolver el texto.
Ya en la lectura concreta que comparte, un crucero inglés habría llegado a Sebastopol el día 24, o quizá “?4” si se acepta que hubo una distorsión en la transmisión, y una escuadra aliada iría detrás el día 26.
Lo que más peso le da al caso, al menos sobre el papel, es que Prinz no presenta el resultado como una simple lectura posible.
Contrastó el contenido con diarios y registros militares y, de acuerdo con los documentos que cita en su investigación, encontró una coincidencia exacta: el HMS Canterbury habría llegado a Sebastopol el 24 de noviembre de 1918, mientras que una escuadra aliada lo hizo el 26 de noviembre.
En criptografía histórica eso importa mucho. Cuando varias lecturas pueden sonar plausibles, que una encaje con fuentes primarias juega claramente a favor de esa solución.
El hallazgo aparece también, dentro de la propia investigación de Prinz, como parte de algo más amplio: el uso de modelos modernos para rastrear patrones en cifrados históricos, incluidos otros textos antiguos y mensajes relacionados con Enigma.
La ventaja es bastante clara: acelera la comprobación de hipótesis y de combinaciones que, hechas a mano, llevarían muchísimo más tiempo.
Aun así, este tipo de resultados sigue dependiendo en gran medida del criterio humano, de cómo se eligen las pistas previas y de la interpretación final.
Por ahora no se sabe si archivos alemanes, especialistas académicos en criptografía histórica o instituciones vinculadas al legado de Bletchley Park validarán pronto el descifrado.