Assassin’s Creed, la película de 2016 basada en la saga de Ubisoft, regresa al streaming y podrá verse en Hulu en noviembre de 2026. Su vuelta no llega en cualquier momento: devuelve la franquicia a la conversación justo cuando Netflix tiene en marcha una nueva adaptación live-action del universo de Ubisoft.
Para muchos fans, además, funciona como una segunda vida bastante curiosa para una película que nunca terminó de arrancar.
Assassin’s Creed tenía sobre el papel varios ingredientes para funcionar, empezando por un reparto de primer nivel liderado por Michael Fassbender. Aun así, acabó sumándose a esa larga lista de videojuegos que Hollywood no ha sabido llevar con acierto a la gran pantalla.
Dirigida por Justin Kurzel, la película sigue a Callum Lynch, personaje al que da vida Michael Fassbender, un hombre capaz de revivir los recuerdos genéticos de su antepasado Aguilar de Nerha, un Assassin en tiempos de la Inquisición española.
Fassbender cargó con ese doble papel. Junto a él aparecían también Marion Cotillard, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Charlotte Rampling y Michael K. Williams.
La recepción, eso sí, fue durísima.
En Rotten Tomatoes, Assassin’s Creed conserva un 18 % de aprobación entre la crítica y un 42 % entre la audiencia. Con esos números, durante años se la ha puesto como uno de los ejemplos más claros de la mala racha que arrastraron las adaptaciones de videojuegos en Hollywood.
Y la taquilla tampoco alcanzó para cambiar esa lectura. Según los registros disponibles, Assassin’s Creed ingresó entre 240,7 y 240,8 millones de dólares en todo el mundo, con unos 54,6 millones procedentes de Estados Unidos, frente a un presupuesto estimado en 125 millones. No fue un batacazo total si se mira en frío, pero sí quedó marcada, casi de forma general, como una decepción comercial.
Ese juicio pesó todavía más por la marca que llevaba detrás. Ubisoft lanzó Assassin’s Creed en 2007 y, desde entonces, la serie se ha convertido en una de las franquicias más reconocibles del videojuego, con 14 entregas principales y una mitología construida alrededor de la guerra secreta entre Assassins y Templarios a través de distintas épocas históricas.
Conviene aclararlo para que no haya líos: la serie de Netflix no va a continuar la historia de la película de 2016.
Lo que prepara Netflix es un reboot completo, con una historia original situada en la Roma del año 64 d. C. La producción ya está en marcha en Roma y cuenta con Roberto Patino y David Wiener como creadores y showrunners. En el reparto ya están confirmados Lola Petticrew, Toby Wallace, Noomi Rapace y Sean Harris.
Y ahí es donde Netflix tiene una oportunidad real.
Mucha gente lleva tiempo pensando que la televisión le sienta mejor a Assassin’s Creed, sobre todo por la escala de su mitología, la variedad de escenarios históricos y la cantidad de líneas narrativas que arrastra la saga. El propio Michael Fassbender llegó a decir en su momento que quizá la película se tomó demasiado en serio y que no terminó de captar del todo ese gancho inmersivo que sí tienen los juegos. De momento, sigue sin saberse cuándo se estrenará la serie en Netflix.