Midnight Mass, la miniserie que Mike Flanagan estrenó en Netflix en 2021, sigue siendo para muchos críticos y espectadores su relato más “kingiano”, aunque no adapte una sola página de Stephen King.
Flanagan se ha labrado en Hollywood una reputación bastante rara, la de ser uno de los adaptadores más sólidos y fiables del universo de King. Y aun así, para mucha gente, la obra suya que más cerca está del escritor es precisamente una que no sale de ninguno de sus libros.
Ahí está la paradoja.
Llega, además, después de una racha formada por Gerald’s Game, Doctor Sleep, The Life of Chuck y su nueva versión de Carrie, un recorrido que más de uno ha comparado con el que Rob Reiner dejó décadas atrás con Stand by Me y Misery.
Estrenada por Netflix en 2021, Midnight Mass transcurre en Crockett Island, una comunidad pequeña, aislada y venida a menos, cuya rutina empieza a torcerse con la llegada de un sacerdote carismático y con una cadena de sucesos cada vez más inquietantes.
Con esa premisa ya se entiende por qué la comparación que más se repite es Salem’s Lot.
Tanto Midnight Mass como Salem’s Lot parten de una localidad encerrada en sí misma, casi impermeable, que empieza a resquebrajarse por la irrupción de una presencia extraña ligada al vampirismo.
Según muchos críticos, ahí no acaba la cosa. La miniserie de Flanagan toma ese punto de partida y lo vuelve más afilado, más cercano, más íntimo. Por eso, para algunos espectadores, termina siendo incluso más terrorífica que las adaptaciones oficiales de Salem’s Lot en pantalla.
Lo que hace especial a Midnight Mass no es solo el terror. También pesa la manera en que convierte lo sobrenatural en una metáfora de la debilidad humana, la fe, la culpa, la adicción y el fanatismo religioso.
Ahí aparece una de sus afinidades más claras con Stephen King: el monstruo importa, claro, pero importa todavía más lo que deja al descubierto en las personas.
Y también por eso la serie se siente tan personal.
Flanagan ha contado en distintas ocasiones que el proyecto bebe de su educación católica, de su experiencia con el alcoholismo y la sobriedad, y de su evolución hacia el ateísmo.
La idea de Midnight Mass, además, lo acompañó durante más de una década antes de tomar forma definitiva como miniserie.
La recepción fue buena: Midnight Mass conserva un 87 % de aprobación en Rotten Tomatoes, según 102 reseñas, después de haber debutado con un 95 % en el agregador cuando apareció la primera gran tanda de críticas. Los elogios se concentraron en su ambición, su atmósfera y su forma de tratar el duelo y la fe, aunque algunos señalaron como punto débil sus monólogos extensos.
El espaldarazo más simbólico llegó del propio Stephen King, que antes del estreno la describió como un “relato de terror denso y bellamente fotografiado” que desemboca en un clímax de horror en su episodio final.
Tras su salto a Amazon MGM Studios con un acuerdo televisivo de varios años, Mike Flanagan ya ha terminado una nueva Carrie y sigue adelante con The Dark Tower, planteada como un proyecto de cinco temporadas y dos películas.
Por ahora, no se sabe cuándo llegará The Dark Tower a la pantalla.