Llevamos años escuchando la misma cantinela: “Hollywood is cooked”. Vamos, que a los actores y directores les quedan cuatro días y deberían ir preparándose para el final de los tiempos que traerá la IA. Sin embargo, las promesas no están llegando a buen puerto: el público general está rechazando las películas hechas con IA y no está dispuesto a pagar por sentarse a ver algo fabricado por una máquina, como bien se han percatado en China.
La máquina animada
Sanxingdui: Future Past, que así se llama la obra en cuestión, se estrenó en más de 10.000 pases a lo largo y ancho de China, y ha requerido el trabajo de 100 personas a lo largo de 2 años. De hecho ha costado el equivalente a 1,5 millones de dólares que, siendo generoso, no recuperará. Teniendo en cuenta que en su primer fin de semana ha recaudado 181.000 dólares, es fácil ver que las cuentas no salen.
La película cuenta varias historias que van desde el Reino Shu hasta el antiguo Egipto pasando por el mundo de los años 2045 y 2095, entre guerras y parajes naturales. De hecho, hay parte del público que ha salido contento de verla… pero es imposible no señalar que sigue habiendo inconsistencias visuales (y argumentales) y es muy obvio que falta un ser humano tras la IA para hacer algo con corazón.
La pregunta es obvia: cuando hay millones de vídeos hechos por IA en los móviles de cualquier habitante chino, ¿cuál es el motivo de pagar por ver una película con la misma factura visual que no puede impresionarnos? Este es el mayor reto al que se va a enfrentar la industria, si es que quiere convertirse en tal en los próximos años. Con suerte, dentro de una década será una mera anécdota.