Para muchos fans, la serie animada de Disney Aladdín, emitida entre 1994 y 1995, sigue siendo la continuación más ambiciosa y más agradecida del largometraje de 1992, por delante de El retorno de Jafar y Aladdín y el rey de los ladrones.
Cuando sale el tema de las secuelas de la película de 1992, casi todo el mundo menciona antes esos dos títulos lanzados directamente en vídeo. Pero la ampliación más firme y mejor construida de la franquicia terminó llegando a la televisión.
La serie animada Aladdín se emitió entre 1994 y 1995 y llegó a sumar 86 episodios repartidos en tres temporadas. Para una saga nacida en el cine, no era poca cosa.
Ahí estaba buena parte de su ventaja. Disney, en vez de apretarlo todo dentro de un par de secuelas, convirtió Agrabah en un escenario semanal con sitio de sobra para crecer.
La serie animada Aladdín tampoco se sentía como un spin-off aparte. Encajaba en el centro de la cronología.
El retorno de Jafar funcionaba, en la práctica, como un episodio piloto: traía de vuelta a Iago, volvía a colocar a Jafar en el tablero y dejaba al grupo principal listo para seguir con nuevas aventuras.
Y años más tarde, Aladdín y el rey de los ladrones cerró esa etapa casi como un gran final. Vista en conjunto, la estructura acaba resultando más natural que la de muchas secuelas animadas que siempre parecieron versiones más pequeñas del largometraje original.
También jugó a su favor el formato de aventura semanal.
La serie no dependía de un único gran conflicto. Podía pasar por reinos vecinos, criaturas mágicas, tesoros perdidos y amenazas completamente nuevas, todo con un ritmo bastante mejor medido.
Eso le dio margen para ensanchar el mundo de Aladdín mucho más allá del palacio, el mercado y la Cueva de las Maravillas.
Aladdín, además, dejó atrás la imagen de simple joven ladrón carismático y fue acercándose a ese papel futuro de príncipe y compañero de Jasmine. Jasmine, por su parte, ganó autonomía, independencia y una presencia mucho más activa dentro de las tramas.
Y luego estaban los villanos.
El nombre que más se repite es el de Mozenrath, todavía visto por muchos seguidores como uno de los antagonistas más oscuros y complejos que ha dado la animación televisiva de Disney.
Eso tampoco quiere decir que la serie animada Aladdín fuera redonda.
Había historias que caían en cierta repetición, la animación para televisión no podía acercarse al acabado de la película de 1992 y Robin Williams no puso voz al Genio durante esta etapa. Ese papel lo asumió Dan Castellaneta, tanto en la serie como en El retorno de Jafar.
Aun con esas, la valoración con el paso del tiempo suele ser muy buena. Para muchos, la serie animada Aladdín fue algo más que una adaptación televisiva competente: está entre las mejores secuelas animadas que Disney ha hecho para la pequeña pantalla.
Su ausencia en Disney+ en Estados Unidos y en muchas otras regiones lleva años alimentando las quejas de los fans y, de paso, ha puesto más difícil que nuevas generaciones puedan redescubrirla.