No sé si os pasa lo mismo, pero tengo mi pestaña de Reels de Instagram plagada de gente que promete que me voy a hacer rico si hago trampas al solitario. Crea vídeos usando ChatGPT, haz libros usando ChatGPT, “escribe” hasta 10 novelas al día y publícalas en Amazon… En fin, el triunfo de la pobreza. Sin embargo, frente al éxito (para qué negarlo) de gran parte de estos proyectos creados por y para la IA, hay más gente que no quiere verlos ni en pintura. Una de estas personas es Andrew Garfield.
Muy, muy artificial
El actor, que ha entrado de golpe y porrazo en la carrera para los Óscar después de que Artificial haya encantado a crítica y público, afirma que después de investigar a Sam Altman para interpretarlo, no ha tenido más ganas de jugar con la IA. “Me asusté un poco. Sentí desconfianza por la tecnología. Parece que la gente que nos está animando a usarla no sabe exactamente su capacidad. Personalmente me parece un poco irresponsable”.
Aunque cada vez hay gente más dependiente de ChatGPT para hacer literalmente cualquier cosa, Garfield ha rehusado utilizarlo más: “Por suerte, no necesito ChatGPT en mi vida tanto como otras personas en otras industrias. Como actor, lo estaba usando como una especie de Google elegante con el propósito de investigar. Sé que no es para lo que se ha hecho”. ¿Sabéis qué se parece mucho a Google? Exacto: Google.
Todos sabemos que la próxima huelga de Hollywood tendrá a la IA en el centro, pero el actor asegura que no va a ser para tanto: “No creo que los actores vayan a ser renderizados sin mayor uso. El alma de la humanidad es el alma de la humanidad. Y creo que los actores son algunas de las personas que van a tener que mantener el alma de la humanidad para todos nosotros y las historias”. Ojalá tenga razón, honestamente. No sé si contaría con ello, que la avaricia es muy jugosa.