Apple ha cerrado hoy su cuarto trimestre fiscal de 2023 con ingresos de 89.500 millones de dólares y un beneficio neto de 23.000 millones, de acuerdo con las cuentas que ha publicado la compañía. En el conjunto del ejercicio fiscal 2023, la empresa ingresó 383.300 millones, por debajo de los 394.300 millones de 2022.
Ese dato trimestral aclara además la confusión que habían provocado algunas informaciones previas, que hablaban de 114.500 millones y hasta de un ejercicio récord. Las cifras oficiales cuentan otra cosa: el año fiscal completo terminó en 383.300 millones, por debajo de los 394.300 millones del ejercicio anterior.
En el trimestre cerrado en septiembre, Apple sufrió una caída interanual del 1% en ingresos. Dentro del total, el negocio de producto aportó 67.200 millones, mientras que Servicios creció hasta 22.300 millones, frente a los 19.200 millones del mismo periodo del año pasado.
Si se mira el año completo, esos 383.300 millones confirman un ejercicio más cuesta arriba para el hardware de consumo, con una demanda más floja en electrónica y un mercado del smartphone que sigue bajo presión.
La gran noticia para Apple estuvo en el iPhone. Los ingresos de esa línea llegaron a 43.800 millones en el trimestre, el mejor dato de la historia para un trimestre de septiembre en las cuentas oficiales de la empresa, y eso pese a que el mercado mundial de smartphones cayó durante el tercer trimestre.
Servicios volvió a tirar del conjunto. El avance de esta división, donde entran la App Store, las suscripciones, los pagos, la nube y las garantías, refuerza una idea que lleva tiempo sobrevolando a Apple: su gigantesca base de dispositivos activos sigue siendo el motor que puede amortiguar los vaivenes del hardware y sostener ingresos recurrentes en los próximos trimestres.
Pero no todo salió bien. El negocio de Mac cayó hasta 7.600 millones, un 34% menos interanual, en línea con la debilidad que viene arrastrando el mercado del PC.
También retrocedieron el iPad, los wearables y otros dispositivos. Es otra señal de algo que ya se viene viendo: los consumidores están alargando más los ciclos de renovación. Por regiones, el mapa dejó de todo un poco. India firmó un trimestre de septiembre récord, Japón fue una de las pocas notas de crecimiento y la Gran China siguió siendo un frente complicado.
Otro asunto clave estuvo en la cadena de suministro. Apple tuvo que lidiar con una fuerte presión por el encarecimiento de la memoria y por la escasez de componentes, un problema que la propia compañía esperaba seguir viendo también en el trimestre de diciembre.
Para proteger la producción, Apple puso sobre la mesa subidas de precio en algunos productos y elevó en 33.000 millones sus compromisos de compra con fabricantes. Aun con la solidez mostrada por iPhone y Servicios, la acción llegó a caer más de un 7,5% tras el anuncio, por la inquietud de los inversores sobre los márgenes y sobre la capacidad de la compañía para aguantar un entorno de demanda irregular.
Falta por ver hasta qué punto esa presión sobre costes y componentes seguirá pesando en los próximos trimestres.