Apple ha dado forma a su inteligencia artificial con un enfoque único en la privacidad y el procesamiento local que marca la diferencia en cómo interactuamos con nuestros dispositivos al tiempo que se distingue de lo que proponen otras empresas. El camino que ha llevado a esta tecnología hasta donde está hoy comenzó hace más tiempo del que podríamos imaginar. Una decisión clave en 2017, basada en la visión de futuro que caracteriza a Apple, sentó las bases para que hoy podamos disfrutar de Apple Intelligence en los dispositivos con chips M1 y posteriores.
El origen de Apple Intelligence: una visión que empezó en 2017
En 2017, el equipo de Apple ya estaba mirando más allá del horizonte de la tecnología disponible en ese momento. Fue entonces cuando se presentó la primera versión de los chips Bionic con el Neural Engine, inicialmente concebido como una herramienta para mejorar las capacidades de fotografía computacional en el iPhone.
Ese mismo año, el equipo de ingeniería de Apple se dio cuenta de la oportunidad que tenía entre manos al leer un paper científico titulado Attention is All You Need, que presentó al mundo los modelos de redes neuronales transformers. Según explica Tim Millet, vicepresidente de Ingeniería de Hardware de Apple, en una entrevista al podcast The Circuit (vía 9to5mac), el equipo vio el potencial de esta tecnología para revolucionar el campo de la inteligencia artificial.
En lugar de limitarse a las capacidades iniciales del Neural Engine, Apple tomó una decisión estratégica: replantear completamente su arquitectura para preparar el terreno hacia algo mucho más grande. Desde el primer momento, la compañía entendió que el desarrollo de tecnologías como las redes transformers necesitaría años para materializarse, pero tomaría casi el mismo tiempo adaptar los chips a esas capacidades. Por eso, según Millet, a partir de 2017, el equipo empezó a trabajar en una versión más avanzada del Neural Engine que, finalmente, se presentó con el chip M1 en 2020.
Un camino preparado para liderar el futuro
La llegada del chip M1 —hace ya cuatro años—, marcó un antes y un después en la transición de Apple hacia sus propios chips y sentó las bases de lo que hoy hace posible Apple Intelligence. El Neural Engine mejorado permitió que los dispositivos con el chip M1 fueran capaces de ejecutar redes neuronales avanzadas de forma eficiente y, sobre todo, en el propio dispositivo.
Esto no solo nos ofrece mayor potencia y velocidad, sino también un nivel de privacidad sin igual, ya que los datos no necesitan salir del dispositivo para ser procesados. Una diferencia fundamental frente a otras soluciones de inteligencia artificial que dependen de servidores en la nube.
El hecho de que Apple Intelligence esté disponible en todos los Mac con chip M1 o posterior no es casualidad. Es, como en la entrevista se ve claramente, el resultado de una planificación muy cuidadosa y de una visión de futuro a largo plazo —de siete años para ser exactos— que comenzó con esa decisión en 2017.
Gracias a esa visión, hoy podemos disfrutar de funciones como la eliminación de objetos en Fotos, la clasificación inteligente de notificaciones o la generación de emojis personalizados en tiempo real, todo procesado directamente en nuestro dispositivo. Y ese es solo el principio, pues la segunda parte de Apple Intelligence con las Herramientas de imagen llegará en breve y, posteriormente, lo hará el nuevo Siri con conocimiento de nuestro contexto personal.
Sin esa decisión clave en 2017, el panorama de Apple Intelligence sería muy distinto. Mientras esperamos saber cuándo se integrará Google Gemini con Siri o vemos cómo usar ChatGPT para transcribir nuestra notas escritas a mano gratis, es fácil oír comentarios en la línea de que Apple ha perdido el tren en cuanto a la inteligencia artificial, pero entrevistas como esta nos dan otra perspectiva. Hace siete años, Apple no se conformó con lo que era posible en ese momento, apostó por lo que vendría y esa apuesta ha resultado en algo que hoy nos hace la vida más fácil y, sobre todo, más inteligente.