Apple elevó su cuota en el mercado mundial de ordenadores personales hasta el 9,9 % en el segundo trimestre de 2026, según los datos de mercado disponibles. Fue una de las pocas grandes excepciones en un periodo en el que el sector volvió a enfriarse. En esos mismos meses, los envíos globales de PC bajaron un 4,9 % interanual y se quedaron en 68,2 millones de unidades, siempre según esas cifras. Venían de nueve trimestres seguidos al alza, así que el frenazo deja una idea bastante clara: la recuperación del sector sigue cogida con pinzas.
Apple, mientras tanto, fue a contracorriente. Sus envíos de Mac crecieron un 10,1 % frente al mismo trimestre del año anterior, hasta alcanzar los 6,7 millones de unidades, de acuerdo con los datos de mercado disponibles.
Eso la llevó al 9,9 % de cuota global, según esos mismos datos, justo cuando buena parte de sus competidores estaba vendiendo menos.
La caída general del trimestre se entiende, sobre todo, por los problemas de suministro.
La escasez mundial de memoria y almacenamiento encareció componentes clave entre un 20 % y un 40 %, según muestran los datos disponibles. Eso disparó los costes de fabricación en un momento delicado, con muchos consumidores y muchas empresas todavía decidiendo si les compensaba renovar equipos.
Y ese aumento de costes acabó llegando al precio final.
Con portátiles y sobremesas más caros, una parte de la demanda se enfrió. Algunos compradores, simplemente, prefirieron esperar: o a que mejorara la disponibilidad o a que aparecieran promociones más agresivas.
El mapa competitivo del trimestre también deja una imagen nítida.
Apple subió. Varios de los grandes fabricantes de PC con Windows no pudieron decir lo mismo. Lenovo, HP y Dell registraron caídas en sus envíos, según los datos de mercado disponibles.
Y eso pesa. En un trimestre flojo para casi todo el sector, crecer no solo significa vender más. Significa arañar cuota directamente a rivales que la están perdiendo.
El buen momento del Mac, de todos modos, no parece explicarse por la aparición de un único producto salvador.
Algunos titulares han querido vincular ese tirón a un supuesto MacBook Neo, pero ese modelo no aparece respaldado por los datos de mercado disponibles.
La explicación que mejor encaja apunta a otra cosa: una gama actual que sigue funcionando bien, la fidelidad de los usuarios al ecosistema de Apple y la expectación alrededor de las próximas renovaciones.
Hay además un factor de fondo que sigue ahí: la demanda corporativa.
Las renovaciones de equipos ligadas al final del soporte de Windows 10 en octubre de 2025 empujaron buena parte del crecimiento de los trimestres anteriores, según se desprende de la evolución que recogen los datos de mercado. Ese efecto todavía siguió influyendo en las decisiones de compra a comienzos de 2026, aunque ya no ha sido suficiente para neutralizar el golpe de los precios más altos y los cuellos de botella en componentes.
Si se mira un poco más allá del trimestre, hay otra tendencia en marcha. Los portátiles con arquitectura ARM siguen ganando terreno y las previsiones de mercado apuntan a que superarán el 25 % de cuota en 2027, lo que aprieta aún más la competencia sobre los sistemas tradicionales basados en x86.
Apple parte con ventaja ahí, porque lleva años empujando su propia transición.
Por ahora, la lectura que deja el trimestre es bastante directa: la industria del PC vuelve a encontrarse con obstáculos, pero Apple ha sabido esquivarlos mejor que casi nadie.