Bolt y Lucid han hecho pública una alianza con la que quieren desplegar al menos 25.000 robotaxis en varias ciudades europeas y, a partir de ahí, llevar esa flota hasta las 100.000 unidades en 2035. Si sale como plantean, estaríamos ante uno de los mayores planes de movilidad autónoma anunciados hasta ahora en Europa.
La parte más llamativa del acuerdo es que Bolt no se limitará a poner su plataforma de movilidad. También será la propietaria y la operadora de los vehículos, tal y como han explicado ambas compañías.
Y el horizonte es todavía más ambicioso: esa flota inicial debería crecer hasta las 100.000 unidades en 2035, según el plan presentado por Bolt y Lucid.
La idea es que el proyecto funcione con autonomía SAE de Nivel 4. Hablamos de coches capaces de circular por sí solos en determinadas condiciones y dentro de zonas operativas concretas, sin intervención humana, de acuerdo con lo anunciado por las dos empresas.
Para llegar ahí, la alianza combinará varias piezas: la plataforma de vehículo definido por software de Lucid, los datos operativos que Bolt acumula en Europa y la arquitectura de referencia NVIDIA Hyperion, según han detallado Bolt y Lucid.
Sobre el papel, el reparto está bastante definido.
Lucid aporta la base del vehículo y toda su arquitectura tecnológica. Bolt, por su parte, se encargará del desarrollo de producto, los requisitos del vehículo, el software y los parámetros de seguridad y experiencia de usuario. A eso se suman la infraestructura de flota, los sistemas de operación y la relación con las ciudades, un punto imprescindible si quieren escalar el servicio, tal y como han explicado ambas compañías.
Ese reparto deja bastante claro por dónde va la apuesta de Bolt. Quiere tener control directo sobre la operación comercial, así que la gestión diaria de la flota, la recarga, el mantenimiento y los permisos puede acabar siendo tan decisiva como el propio coche.
Europa, eso sí, no es precisamente el escenario más fácil para este tipo de servicios.
Las empresas están adaptando el sistema a las carreteras y a la regulación europea, donde los centros urbanos más antiguos, la lluvia frecuente y unas normas fragmentadas por país , y a veces incluso por ciudad, han complicado más los despliegues que en Estados Unidos o en China.
Ahí Bolt parte con una ventaja relativa. Ya opera en muchas ciudades europeas y tiene datos de demanda, tráfico y comportamiento de los usuarios que pueden servir para ajustar el servicio a entornos más enrevesados que los de buena parte de las pruebas vistas hasta ahora en otros mercados.
El anuncio llega, además, en plena escalada competitiva.
Waymo prevé lanzar robotaxis sin conductor en Alemania antes de que acabe 2027. Uber y Pony.ai, por su lado, ya han dicho que desplegarán más de 2.000 robotaxis en Europa. Y Uber ya ha estrenado servicio en Zagreb y ha empezado a operar en Londres.
Las previsiones citadas por las propias compañías apuntan a que el mercado europeo del robotaxi pasará de 661 millones en 2025 a alrededor de 5.530 millones en 2035.
La ambición es enorme. Convertirla en una red de robotaxis de verdad en Europa, sin embargo, va a exigir ejecución, permisos y, sobre todo, tiempo.
Por ahora no se sabe cuándo arrancará el servicio ni cuáles serán las primeras ciudades elegidas.