Binance ya sufre retiradas de 3.600 millones tras el mayor robo cripto

Binance, el mayor exchange de criptomonedas por volumen, acumula una salida neta de unos 3.600 millones de dólares desde que reabrió los retiros el 1 de noviembre, después del hackeo del 29 de octubre. Los datos que han ido publicando analistas y firmas de análisis on-chain apuntan a lo siguiente: los clientes retiraron cerca de 4.600 millones de la plataforma, mientras que los depósitos se movieron en torno a 1.000 millones.

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El golpe a la confianza ya aparece, negro sobre blanco, en las cuentas de Binance.

Todo esto ocurre apenas unos días después del robo de entre 6.300 y 6.400 millones de dólares. Para analistas y empresas de análisis en cadena, ya no hay mucha discusión: sería el mayor hackeo visto hasta ahora en la historia del sector cripto, muy por encima del asalto de 1.500 millones sufrido por Bybit en febrero de 2025.

Con las cifras sobre la mesa, la salida neta representa alrededor del 2,1% de los 171.000 millones en activos bajo gestión que tenía Binance. No es un porcentaje que apunte a una retirada masiva total, pero sí deja ver el nerviosismo de una parte de los usuarios después del incidente.

Binance ha tratado de contener esa inquietud con un mensaje muy claro: los clientes no cargarán con el coste del robo.

La compañía asegura que ya ha repuesto la mayor parte de los fondos sustraídos con su fondo SAFU y con recursos propios. Distintos informes sitúan esa cobertura ya ejecutada entre el 90% y el 95%, y directivos de Binance han dicho además que el resto de las pérdidas también se absorberá dentro de la propia empresa.

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La investigación dio un giro importante cuando el FBI atribuyó el ataque a TraderTraitor, un grupo vinculado a Corea del Norte y relacionado con Lazarus, una organización que ya había sido señalada en otros robos multimillonarios de criptomonedas. Esa conclusión vino a confirmar lo que varios investigadores privados y especialistas en ciberseguridad ya sospechaban.

Al mismo tiempo, Binance, sus socios dentro del ecosistema blockchain y las fuerzas de seguridad consiguieron congelar una parte relevante de los activos afectados. Varios informes sitúan esa cantidad en unos 3.000 millones de dólares, con más de 1.560 millones en USDT bloqueados por Tether y más de 800 millones en USDC inmovilizados por Circle.

Después de suspender inicialmente los retiros, Binance fue reactivando el servicio por fases, según la red y el tipo de activo. Primero volvieron Ethereum, USDT, USDC, los activos de BNB Smart Chain, Dogecoin y Avalanche. Para el 2 de noviembre también se habían restablecido los retiros en dólares.

Sobre el origen de la intrusión, las primeras informaciones publicadas apuntaban al portátil comprometido de un ingeniero de DevOps como puerta de entrada desde la que se autorizaron retiros fraudulentos. Más tarde, sin embargo, la propia Binance señaló que la investigación había detectado puntos de acceso adicionales, algo que apunta a una operación bastante más compleja. Por ahora no hay indicios públicos de una filtración de claves privadas de monederos.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad de los grandes exchanges y hasta qué punto hace falta una supervisión más estricta. Varios analistas y reportes del sector sostienen que los reguladores de Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur siguen el incidente de cerca. A la vez, distintos especialistas insisten en la misma idea: el problema vuelve a estar en los procesos internos y en la seguridad operativa, más que en la tecnología blockchain en sí.

Mientras tanto, Binance ha seguido reactivando los retiros por etapas y trabajando con socios del ecosistema blockchain y con las fuerzas de seguridad para inmovilizar parte de los fondos afectados.

WhatsApp despliega ya acciones de texto: atajos para teléfonos, fechas y direcciones

WhatsApp ha empezado hoy, por lo que se sabe hasta ahora, a activar en Android y en iOS una nueva función llamada acciones de texto en los mensajes. La idea es bastante directa: si la app detecta dentro de un mensaje algún dato que puede servir para hacer algo útil, te enseña un atajo en ese mismo momento para que no tengas que dar más vueltas. Todo eso, además, sin tocar el cifrado de extremo a extremo, porque la detección ocurre en el propio dispositivo.

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En el uso diario, la diferencia es clara. Ya no haría falta copiar y pegar un número de teléfono, una dirección o una fecha en otra aplicación para hacer algo con esa información. A simple vista parece un cambio menor, pero apunta justo a esa clase de comodidad que se nota mucho en conversaciones donde se comparten planes, ubicaciones o contactos todo el tiempo.

La función reconoce de forma automática ciertos formatos de texto, tanto en mensajes recibidos como en los que uno mismo envía. En concreto, WhatsApp identifica números de teléfono, fechas y horas, direcciones físicas y correos electrónicos, y los marca con un subrayado punteado. Al tocar cualquiera de esos elementos, aparece una ventana emergente con el fragmento exacto que la aplicación ha detectado y varios accesos directos relacionados. Si el usuario no quiere hacer nada, puede ignorar la sugerencia y seguir chateando como siempre.

El atajo cambia según el dato que encuentre. Si es un número de teléfono, WhatsApp puede dar la opción de guardarlo en contactos, llamar directamente o copiarlo. Si detecta una fecha o una hora, la app puede llevar a crear un evento en el calendario. Con una dirección, lo esperable es que abra la ubicación en la aplicación de mapas para consultar indicaciones, y si lo que reconoce es un correo electrónico, el sistema puede abrir el cliente de correo predeterminado para redactar un mensaje. En conjunto, no son acciones nuevas en sentido estricto, porque ya estaban ahí de una forma u otra, pero ahora quedan bastante más cerca.

La parte delicada aquí es la privacidad, y WhatsApp ha planteado esta novedad justo por ese lado. Con la información que hay, la detección del texto se hace en el propio dispositivo mediante reconocimiento de patrones, por ejemplo usando expresiones regulares, sin que el contenido del mensaje tenga que salir hacia los servidores de Meta. Eso significa que el cifrado de extremo a extremo no cambia con la llegada de esta función: las conversaciones siguen protegidas y los atajos se generan de manera local para ofrecer esa capa extra de comodidad.

Estas acciones de texto acercan WhatsApp a una experiencia que muchos ya han visto en otros entornos, como la detección inteligente de datos en iMessage de Apple, con una diferencia obvia: aquí hablamos de una plataforma multiplataforma y con un alcance mucho mayor. También encaja bastante bien con otras mejoras recientes de WhatsApp apoyadas en funciones locales del dispositivo, como la traducción de mensajes o algunas herramientas pensadas para frenar estafas.

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Como suele pasar con WhatsApp, el despliegue parece ir por fases, al menos de momento, y todavía hay muy poca información sobre qué países lo están recibiendo antes, cómo rinde según el idioma o qué primeras reacciones está dejando entre los usuarios. Cuánto tardará esta actualización en llegar a más cuentas sigue siendo, por ahora, difícil de anticipar.

USB: la longitud máxima de un cable antes de perder rendimiento

No todos los cables USB admiten más longitud sin pagar un precio. La distancia influye de forma directa en el rendimiento, y ese margen se estrecha cuanto más rápido es el estándar. A simple vista puede parecer que solo hay que comprar un cable más largo para llevarlo del PC al escritorio o del cargador al sofá, pero no funciona tan fácil.

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Con los cables USB pasivos, las recomendaciones se encogen a medida que sube el ancho de banda. Como referencia, y siguiendo las guías del USB Implementers Forum, USB 1.0 y USB 2.0 suelen moverse alrededor de los 5 metros. USB 3.0 y USB 3.1 ya bajan a unos 3 metros. En USB 3.2 y USB4, si se quieren mantener las velocidades más altas, lo normal es quedarse en apenas 0,8 a 1 metro.

Eso tampoco quiere decir que haya una prohibición absoluta. El USB Implementers Forum, que es el organismo responsable de estas especificaciones, publica esas cifras como guías de buenas prácticas, no como un límite legal fijo. Un fabricante puede poner a la venta cables más largos, claro, pero cuanto más se aparte de esas recomendaciones del USB Implementers Forum, más opciones hay de que el rendimiento real se quede por debajo de lo que promete la etiqueta.

La razón es pura física. Cuanto más cobre recorre la señal, más fuerza pierde por atenuación y por resistencia eléctrica. Y un tramo más largo también queda más expuesto a interferencias electromagnéticas, pequeños daños, conectores de peor calidad y variaciones de fabricación.

Por eso las generaciones USB más rápidas también son las más delicadas con la longitud. En los estándares modernos se mueven grandes volúmenes de datos y, muchas veces, también más potencia, así que el margen de error es bastante menor que en un viejo cable USB 2.0 de impresora.

Y el conector, por cierto, no cambia esa base. Pasar de USB-A a USB-C no borra el problema: lo que de verdad manda es la versión de USB, la tasa de señalización y la calidad del cable.

Además, una cosa es “funcionar” y otra “funcionar bien”. Un cable USB que se sale de la longitud recomendada puede seguir encendiendo un dispositivo o dejar que el ordenador lo detecte, pero a cambio aparecerán efectos secundarios: menos velocidad de transferencia, desconexiones esporádicas, corrupción de archivos o una entrega de energía más pobre.

Donde más se nota es cuando intentas exprimir un SSD externo, una base USB-C, una pantalla o un cargador rápido. Si necesitas más distancia, no queda otra que tirar de cables activos y repetidores, que regeneran la señal.

Como orientación general, un USB 2.0 activo puede llegar hasta unos 30 metros. En USB 3.0 o 3.1, las soluciones activas suelen rondar los 18 metros. También hay hubs USB con alimentación propia para alargar el recorrido por tramos, adaptadores que llevan USB por cable Ethernet Cat5/Cat6 y opciones de fibra u ópticas activas, capaces de alcanzar alrededor de 15 metros y de aguantar mejor las interferencias.

La tecnología USB sigue avanzando. Según la especificación del USB Implementers Forum, USB4 versión 2.0, cerrada en 2025, sube el techo hasta 80 Gbps. Aun así, la recomendación práctica sigue siendo la misma: si quieres la máxima velocidad y la mayor fiabilidad, usa siempre el cable más corto que puedas.

Samsung Galaxy Fit 4 se filtra casi por completo: funciones, pantalla y diseño

Una nueva filtración dibuja ya casi por completo lo que podría traer la Samsung Galaxy Fit 4, un dispositivo que Samsung ni siquiera ha hecho oficial y cuyos rumores salen del análisis del código de la aplicación que, en teoría, la acompañaría. Y sí, toca repetir la advertencia de rigor: todo esto hay que leerlo con bastante cuidado. Samsung no ha confirmado la existencia de la Galaxy Fit 4, tampoco sus especificaciones definitivas, ni el precio, ni una fecha de lanzamiento.

Aun así, ese análisis del código deja ver buena parte de las funciones principales, detalles de la interfaz e incluso alguna pista sobre la pantalla. En salud y actividad diaria aparecerían el conteo de pasos, el tiempo activo, las calorías activas, la frecuencia cardiaca, las zonas de frecuencia cardiaca, el estrés, el sueño por fases, la puntuación del sueño, el oxígeno en sangre (SpO2), la detección de ronquidos, el seguimiento del ciclo menstrual, el registro de comida y agua y la detección automática de entrenamientos.

La misma filtración también habla de alertas por frecuencia cardiaca demasiado alta o demasiado baja, además de avisos cuando el nivel de estrés se mantiene elevado durante mucho tiempo. En lo relacionado con el descanso, la Samsung Galaxy Fit 4 podría incluir recomendaciones personalizadas sobre el sueño después de registrar siete noches, una función que Samsung ya viene usando en otros wearables.

Visto así, el paquete sería bastante amplio para una pulsera barata, sobre todo para quien quiere seguir su actividad y vigilar ciertos aspectos de su bienestar sin pasar a un smartwatch más caro.

La parte menos llamativa de todo esto es que casi nada suena realmente nuevo. Muchas de esas funciones coinciden con lo que ya ofrecía la Samsung Galaxy Fit 3, que Samsung lanzó en 2024, así que todo apunta a una actualización continuista más que a un rediseño a fondo.

Y eso tampoco sería un problema. La Samsung Galaxy Fit 3 ya sobresalía por dar bastante por poco dinero, aunque esta sucesora da la impresión de ir más por el camino de la puesta al día que por el de convertirse en una nueva referencia dentro de las pulseras deportivas.

Los archivos filtrados de las esferas apuntan a una resolución de 258 x 428 píxeles, detalle que sugiere una pantalla un poco más alta que la de la Samsung Galaxy Fit 3. El diseño, por su parte, seguiría la línea conocida: panel AMOLED rectangular, botón lateral y una estética muy parecida a la generación actual.

También han aparecido posibles colores, negro, verde y blanco. Y en el manejo no parece que vaya a haber sorpresas: según el código analizado, seguiría presente la interfaz por mosaicos de Samsung, con soporte para hasta 12 mosaicos y navegación mediante deslizamientos para entrar en ajustes rápidos, notificaciones y aplicaciones, además de la clásica función para encontrar el teléfono.

En conectividad, los rumores hablan de Bluetooth 5.4. Y, según esas mismas informaciones, Samsung volvería a dejar fuera dos ausencias que pesan bastante: GPS integrado y NFC.

Eso encajaría con el uso de una plataforma RTOS en vez de Wear OS, una elección que normalmente sirve para recortar costes y apurar mejor la autonomía. También se menciona un precio en torno a 60 dólares y un posible lanzamiento a finales de 2026 o principios de 2027, siempre dentro del terreno de los rumores. Pero el gran límite seguiría siendo el de siempre para quien corre o entrena en serio: no tener GPS independiente.

Galaxy Z Fold 8 e iPhone Duo: cuánto cuestan de verdad tras un año

El Galaxy Z Fold 8 de Samsung sale mejor parado en precio frente al llamado iPhone Duo de Apple durante el primer año. Pero esa ventaja puede deshacerse rápido cuando entran en juego los accesorios, las reparaciones y la depreciación. En los plegables de gama alta, el precio de salida ya no explica por sí solo lo que de verdad termina costando tener uno.

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Si uno mira solo la ficha, el Galaxy Z Fold 8 arranca por debajo: 1.899,99 dólares para 256 GB, 2.099,99 para 512 GB y 2.499,99 para 1 TB con 16 GB de RAM. El llamado iPhone Duo de Apple, según las previsiones, empezaría en 1.999 dólares con 256 GB y podría subir hasta 3.199 dólares en la versión de 2 TB. A primera vista, parece una comparación sencilla. Luego aparece la realidad: una rotura en un panel flexible puede sumar varios cientos de dólares de golpe.

En accesorios básicos casi no hay distancia entre los dos. La cuenta estimada para el primer año, con funda y cargador, se mueve en torno a 118 dólares en el iPhone Duo de Apple, con una funda de 79 y un cargador de 39. En el Z Fold 8 de Samsung estaría alrededor de 120 dólares, con unos 70 por la funda y 50 por el cargador. Donde Samsung sí deja más margen es en la variedad: sus fundas oficiales van de 24,99 a 109,99 dólares, mientras que Apple se movería entre una funda estándar de 79 y una tipo folio de 129.

El punto delicado está en la pantalla. En la generación actual de plegables de Samsung, cambiar la pantalla interior ronda los 429 dólares y la exterior se sitúa cerca de 129, así que una sola caída puede disparar el gasto anual sin demasiada dificultad. En el iPhone Duo de Apple, todo apunta a una reparación también muy cara, algo bastante previsible en un plegable de este nivel. El seguro, eso sí, cambia mucho la foto: con Samsung Care Plus, una reparación de pantalla puede quedarse en una franquicia de 29 dólares y un reemplazo completo del dispositivo rondaría los 99.

La otra variable grande es la depreciación. En teléfonos de este precio, lo que se pierde al revenderlo al cabo de un año pesa casi tanto como lo que se paga al comprarlo. Si el Galaxy Z Fold 8 de Samsung conserva mejor su valor, el coste real anual puede quedar más contenido. Si se devalúa deprisa, esa ventaja frente al iPhone Duo de Apple se reduce bastante.

Las previsiones de la industria apuntan a 29 millones de paneles AMOLED plegables enviados en 2026, un 44% más interanual, y a que los envíos acumulados superen los 100 millones al cierre de ese año. Aun con ese crecimiento, siguen siendo productos caros y delicados.

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Samsung habla de pruebas de hasta 500.000 pliegues, pero los puntos débiles siguen siendo los de siempre: la bisagra, la pantalla flexible y la sensibilidad al polvo o a pequeños residuos. En esta categoría, el móvil que cuesta menos al comprarlo no siempre acaba siendo el que menos dinero te saca al final del año. Todavía no se sabe cuánto costarán exactamente las reparaciones del llamado iPhone Duo de Apple ni qué valor de reventa conservarán ambos modelos después de 12 meses.

Apple presenta hoy el MacBook Pro táctil con OLED: precios y fecha

Apple presenta hoy el MacBook Pro táctil con OLED: precios, fechas y especificaciones

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Apple ha presentado hoy los nuevos MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas con pantalla táctil en el evento “Pro and Tell”. Con este lanzamiento, deja atrás años de resistencia pública a llevar la interacción táctil al Mac.

El cambio va bastante más allá de sumar una función nueva a su portátil más ambicioso. También puede mover el mercado OLED para portátiles: la consultora TrendForce calcula que Apple enviará entre 1,2 y 1,5 millones de unidades de este nuevo MacBook Pro OLED táctil a lo largo de 2027.

Los dos modelos estrenan una pantalla táctil OLED en tándem que Apple comercializa con el nombre de PROLED XDR.

Sobre el papel, la apuesta es seria. Según las especificaciones anunciadas por Apple, hablamos de un contraste de 10.000.000:1, un brillo máximo de hasta 2.000 nits y una densidad de 254 ppp.

Por dentro llegan con los nuevos chips M5 Pro y M5 Max, así que Apple ha reservado esta novedad para la parte más alta de su catálogo y para usuarios profesionales. Más que una simple actualización de pantalla, este rediseño se presenta como un relevo generacional.

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El precio lo deja claro.

El modelo de 14 pulgadas arranca en 2.899, mientras que el de 16 pulgadas parte de 3.399, siempre según Apple. Las reservas comenzaron el 28 de octubre de 2026 en 30 países y regiones, y la llegada a tiendas está prevista para el 6 de noviembre de 2026, también según la compañía.

TrendForce prevé que los envíos de portátiles OLED crezcan cerca de un 40% interanual en 2026 y vuelvan a subir más de un 40% en 2027.

Para la consultora, la entrada de Apple puede actuar como catalizador y empujar esta tecnología más allá del nicho premium en el que sigue instalada hoy. Aun así, ve un freno claro: el precio.

Apple, además, seguirá vendiendo versiones más asequibles del MacBook Pro con pantalla mini-LED y sin función táctil. Eso podría enfriar la demanda de renovación a corto plazo.

Por ahora, Samsung Display es el único proveedor de los paneles.

Samsung Display ha dedicado la fase 1 de su línea G8.6 A6 en Asan, Corea del Sur, a Apple. Este MacBook Pro pasa a ser además el primer producto fabricado a gran escala en la línea OLED G8.6 con tecnología de máscara metálica fina de Samsung, según TrendForce.

TrendForce sostiene que los requisitos de Apple para el OLED en tándem y sus objetivos de rendimiento suben de forma notable los costes y las barreras de fabricación para sus rivales. Mientras tanto, LG Display, BOE y TCL CSOT estarían centrando esfuerzos en otro frente: un futuro MacBook Air con OLED, que no se esperaría antes de 2028.