Ben Affleck ha dejado bastante clara su posición sobre la inteligencia artificial en Hollywood en una intervención pública reciente: no ve a la industria al borde de una versión real de Terminator ni cree que exista una amenaza inmediata para la creatividad humana. Para el actor, director y productor, hablar de un futuro gobernado por “SkyNet”, la red de máquinas consciente de la saga Terminator, es, simplemente, pasarse.
En esa misma intervención, Affleck definió los sistemas de inteligencia artificial como “otra forma de computación” y sostuvo que, al menos dentro del cine, su alcance será bastante más acotado de lo que algunos vienen anunciando. Su idea de fondo, tal como la explicó, es fácil de seguir: estas herramientas pueden servir de apoyo, pero no reemplazan el criterio artístico, la sensibilidad ni la experiencia humana que hay detrás de una película.
La mención a SkyNet, la red de máquinas consciente de la saga Terminator, le sirvió también para quitarle dramatismo al tono apocalíptico que suele envolver esta conversación. Affleck dijo que ese escenario no le preocupa y planteó el avance actual como una evolución informática más, no como una sacudida capaz de apartar de golpe a los creadores.
En concreto, Ben Affleck recalcó que hacer más rápidas ciertas tareas, reducir costes en algunos procesos y simplificar trabajo técnico no es lo mismo que poder levantar una gran película por sí sola.
Su manera de verlo encaja con una idea que lleva tiempo circulando por la industria. Contar historias, dirigir actores y tomar decisiones creativas sigue siendo, para Ben Affleck, un terreno profundamente humano.
Y, según su razonamiento, el entretenimiento audiovisual no funciona como una cadena de montaje al uso, así que una película sigue dependiendo de intuición, gusto, riesgo y colaboración entre muchas personas.
Affleck también dejó entrever que hay una diferencia de peso entre imitar patrones y crear algo de verdad memorable. Generar material, por sí mismo, no equivale a tener una voz propia, y en un negocio como el cine una sola decisión puede marcar el tono, el ritmo o la emoción de una escena.
De ahí que, aunque los estudios ya estén probando herramientas nuevas para efectos visuales, retoques, planificación y posproducción, eso no signifique automáticamente que el trabajo creativo vaya a ser sustituido.
Los comentarios de Ben Affleck llegan, además, en un momento en que Hollywood sigue discutiendo hasta dónde deberían llegar estas herramientas y de qué manera proteger el trabajo de guionistas, intérpretes y equipos técnicos. El miedo no tiene que ver solo con la sustitución laboral, sino también con el control creativo, los derechos de imagen y el uso de obras previas para entrenar sistemas.
En una industria que lleva décadas conviviendo con tecnologías nuevas, desde el CGI hasta el streaming, el mensaje de Ben Affleck apunta a una idea bastante clara: la herramienta puede cambiar, pero lo decisivo sigue siendo quién la usa y con qué intención. Por ahora, no está claro qué límites concretos fijará la industria a corto plazo.