14 días. Eso es todo lo que ha durado Concord antes de quitarlo para, posiblemente, remodelarlo como juego F2P o regalarlo con PS Plus. Y, por supuesto, aunque parte (tan enana y anecdótica como pesada y ruidosa) del público opina que se debe a la diversidad de los personajes, lo cierto es que el fracaso responde a una realidad mucho más obvia: hay demasiados juegos entendidos como servicio, y triunfar en un mercado sobresaturado es prácticamente imposible.
No quiero más servicios, por favor
En 2023, Sony anunció que los juegos de PlayStation iban a dar un giro hacia el online, las temporadas y los “juegos como servicio”, intentando así ponerse al nivel de Fortnite, Destiny 2 o, por qué no, Pokémon Go. La idea era que en 2026 ya hubieran lanzado hasta diez títulos de este subgénero, pero parece que no se preocuparon en hacer un pequeño sondeo para comprobar si había el suficiente público interesado. Las 25.000 copias totales que se vendieron de Concord indican que la dirección estaba totalmente equivocada.
¿Qué ha pasado con la Sony que nos dio experiencias jugables tan fabulosas como las de Uncharted, God of War o The Last of Us? Reinventar una receta que ya funcionaba no suele dar lugar a mejores platos, sino, simplemente, a que tus consumidores piensen que ya no es para ellos. Sony, por suerte, tiene tiempo todavía en esta generación para abandonar el “juego como servicio” y dedicarse a lo que mejor sabe hacer: divertir a su público más fiel.
Cuando a la industria se le mete algo en la cabeza, es difícil sacarla de ahí si no es a golpes de realidad. Ni IA, ni NFT, ni juegos como servicio: con lanzar buenos juegos como Baldur’s Gate 3 ya debería ser suficiente para dejar una buena impronta y llevarse sacos repletos de billetes de regalo. Pero, por supuesto, en Sony (y en todos los estudios) saben que si tienen la suerte de que un juego con temporadas y micropagos triunfe, les compensará por varios fracasos anteriores. Y por eso siguen dando la matraca.
Pero la realidad es que cada vez es más difícil porque hay una absoluta sobresaturación. Marcaron un gol con Helldivers 2 (que ya se está hundiendo poco a poco), pero el mercado sigue estando copado por Fortnite, Roblox, Destiny 2, Diablo 4 y hasta clásicos como World of Warcraft o Final Fantasy XIV. Hay decenas de juegos como servicio que siguen haciendo toneladas de dinero mensualmente, pero eso no significa que el dinero y el público potencial sea ilimitado: en vez de perseguir un potencial tesoro de Ali Babá harían bien en reforzar lo que ya tienen asegurado si no quieren perder todo lo que han ganado a lo largo de los años.