Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Movie: Infinity Castle, la película de Ufotable que se estrenó en Japón el 18 de julio de 2025, ya se ha asentado como uno de los grandes acontecimientos recientes del anime en salas. Y, de paso, ha vuelto a dejar claro algo que la saga de Tanjiro lleva demostrando tiempo: cuando junta espectáculo visual, tragedia y personajes marcados por heridas muy humanas, su alcance se dispara. Por eso, al salir de verla, es casi inevitable ponerse a buscar otras películas de anime que toquen alguna de esas mismas teclas.
Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Movie: Infinity Castle usa el cambiante Castillo Infinito como un campo de batalla deslumbrante, sí, pero el gancho de verdad está en otra parte.
Cada enfrentamiento pesa por los pasados dolorosos que arrastra, por los vínculos afectivos que pone en juego y por lo extremas que son muchas de sus decisiones. El golpe no lo da solo la animación. Lo da también toda la carga emocional que sostiene cada duelo.
Así que, si al terminarla te has quedado con ganas de algo que se mueva en una frecuencia parecida, hay varias películas de anime que conectan con piezas clave de su atractivo, aunque ninguna haga exactamente lo mismo que Infinity Castle.
La recomendación más evidente es Jujutsu Kaisen 0, seguramente el siguiente paso más natural para cualquier fan de Demon Slayer, por sus combates espectaculares y por esa historia trágica, muy íntima, que gira alrededor de Yuta Okkotsu y Rika. Además, el conflicto entre Satoru Gojo y Suguru Geto le añade una capa dramática que va bastante más allá del simple choque entre héroes y villanos. También entran en esa conversación Fate/stay night: Heaven’s Feel III. spring song, por su fantasía oscura y sus duelos intensos; The Deer King, por ese mundo de espada, enfermedad y supervivencia; Belle, por su apuesta emocional a gran escala; Suzume, por su aventura sobrenatural nacida del trauma; y Mononoke the Movie: Phantom in the Rain, por su estilo visual inconfundible y por una tensión espiritual que no afloja.
Y una parte del fenómeno está justo ahí: Demon Slayer nunca ha vivido solo de la animación.
La crítica y el público llevan años insistiendo en lo mismo. La fuerza de Demon Slayer está en cómo construye a sus personajes, en sus historias trágicas y en unas relaciones emocionalmente creíbles, incluso dentro de una trama bastante directa de bien contra mal. Infinity Castle lleva esa fórmula al límite porque funciona como el primer capítulo de la trilogía que adapta el arco final del manga, centrado en la confrontación definitiva entre el Cuerpo de Exterminio de Demonios y Muzan Kibutsuji. Cuando Tanjiro Kamado y el resto de cazadores son arrastrados al bastión de los demonios, lo que empieza es una guerra sin marcha atrás.
El resultado, si se mira la taquilla disponible, fue histórico.
Con esos datos en la mano, la cinta superó los 793 millones en taquilla mundial, se convirtió en la película japonesa más taquillera de todos los tiempos, en la película extranjera más taquillera de Estados Unidos y en la más rápida en Japón en alcanzar los 10.000 millones de yenes.
En Japón se estrenó el 18 de julio de 2025; en Estados Unidos debutó el 12 de septiembre de 2025. Ahora mismo, la mirada está puesta en la segunda entrega, de la que se esperan novedades en torno a AnimeJapan 2026. Mientras tanto, la franquicia sigue ensanchando su alcance: la película llegó a Crunchyroll el 28 de julio de 2026 y después llegará a Hulu y Netflix el 28 de septiembre de 2026 en Estados Unidos y otros territorios. Es el siguiente paso lógico para una franquicia gigantesca impulsada por el manga de Koyoharu Gotoge, que ya supera los 200 millones de copias vendidas.