“Digger”, la nueva película con Tom Cruise y dirigida por Alejandro G. Iñárritu, ha cerrado hoy su primer fin de semana en cines con un dato bastante peor de lo esperado: 8 millones de dólares en Norteamérica y 20 millones en todo el mundo.
La película llegaba con el tirón de Tom Cruise, el prestigio de un director como Alejandro G. Iñárritu y un presupuesto de gran superproducción, así que las primeras previsiones de la industria la colocaban entre 12 y 15 millones solo en el mercado norteamericano.
Ese número hace saltar las alarmas por algo muy simple. Cuando un estreno de este tamaño arranca tan abajo, luego suele costarle muchísimo remontar.
En este caso, además, ni siquiera los mercados internacionales sirvieron para compensar el mal debut de “Digger” en Estados Unidos y Canadá.
En concreto, alrededor de 12 millones del total mundial de “Digger” llegaron desde fuera de Norteamérica, así que el mercado internacional tampoco hizo de salvavidas para una producción concebida como gran evento y que necesitaba empezar con fuerza.
Para una película de ese tamaño, el resultado sabe a muy poco.
Y el panorama empeora en cuanto se miran los costes.
Según varias informaciones, “Digger” habría costado entre 125 y 180 millones de dólares en producción, a los que habría que sumar unos 100 millones en marketing.
Con esa estructura de gasto, un arranque mundial de 20 millones no se queda solo en un dato discreto: supone un golpe serio para las opciones comerciales de “Digger”.
La acogida también pesó.
Según Rotten Tomatoes, “Digger” debutó con un 51 %, y en CinemaScore obtuvo una nota de C+, dos señales que suelen anticipar caídas fuertes en las semanas siguientes.
La cinta es una comedia negra satírica sobre el cambio climático, dirigida por Alejandro G. Iñárritu, con Tom Cruise en la piel del magnate petrolero Digger Rockwell.
Sobre el papel, la combinación sonaba bien: un tema muy actual, un tono provocador y un actor acostumbrado a convertir sus estrenos en acontecimientos.
Los primeros datos, sin embargo, apuntan a que la propuesta no terminó de conectar con una audiencia masiva.
En la prensa especializada ya la están describiendo como uno de los peores debuts de la carrera de Tom Cruise y como una excepción poco habitual dentro de su historial comercial.
Su último gran tropiezo en taquilla había sido “The Mummy”, en 2017.
Desde entonces, Tom Cruise había vuelto a reforzar su imagen como valor seguro en taquilla, sobre todo después de sus éxitos más recientes.
El estreno también tiene peso en términos industriales.
“Digger” es la última película que Warner Bros. distribuyó como compañía independiente antes de su fusión con Paramount Skydance, y su rendimiento se suma a un 2026 ya complicado para Warner Bros.
Todavía no se sabe qué territorios internacionales funcionaron peor ni hasta qué punto influyeron la campaña regional, el perfil demográfico del público o el encaje de una sátira tan particular en mercados distintos. Esos datos ayudarían a entender si el problema fue de marketing, de concepto o de las dos cosas.