La Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos, la BLM por sus siglas en inglés, elevó en 2025 la venta de caballos salvajes hasta unos 3.700 animales dentro de su programa federal de adopción y venta. La cifra, según datos citados por organizaciones y medios que siguen de cerca ese programa, más que duplica los niveles de años anteriores.
Ese salto ha vuelto a tensar el frente político y legal. La razón es simple: acelera la salida de animales del sistema federal de adopción y venta y devuelve la atención a una vía que, aunque no autoriza al Gobierno a vender directamente caballos para matadero, sí puede terminar empujando a cientos de ejemplares hacia mataderos de Canadá y México, según recogen distintos informes.
La ley prohíbe que la BLM venda caballos salvajes de forma directa para su sacrificio.
Pero las reglas vigentes sí dejan que los animales que nadie adopta se vendan por apenas 25 dólares. Y ese precio, tan bajo, lleva años convertido en uno de los grandes focos de conflicto.
Varios informes sostienen que cientos de ejemplares fueron revendidos después a intermediarios y acabaron en mataderos fuera de Estados Unidos.
El riesgo pesa todavía más porque la administración de Donald Trump trató de eliminar, en sus propuestas presupuestarias para los ejercicios fiscales 2026 y 2027, la cláusula que impide la matanza de caballos salvajes sanos y su venta para sacrificio.
El Congreso no dio luz verde a esos cambios, así que esa barrera legal sigue en pie, al menos por ahora.
La Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos dice que el problema, antes que nada, es una cuestión de volumen.
Según la BLM, las manadas de caballos y burros salvajes sin control pueden duplicarse cada cuatro o cinco años.
La meta oficial de la agencia es mantener en tierras públicas una población cercana a los 27.000 animales.
Frente a ese objetivo, la estimación federal de marzo de 2024 situaba el total en 73.520 caballos y burros salvajes en terrenos públicos.
Y aunque esa estimación bajó respecto a los más de 82.000 registrados en 2023, seguía estando cerca de triplicar el nivel que la BLM considera sostenible.
La presión sobre el programa también pasa por el dinero.
La BLM proyectó capturar cerca de 20.000 animales en el ejercicio fiscal 2024, después de haber retirado aproximadamente 50.000 entre 2020 y 2023. Al mismo tiempo, el número de caballos mantenidos en corrales e instalaciones de larga duración iba camino de superar los 80.000 en 2024, según las propias previsiones de la agencia.
El coste de mantenerlos y cuidarlos llegó a 108,5 millones de dólares en 2023, de acuerdo con la BLM.
Ahí la pelea se endurece.
Los grupos de bienestar animal se oponen a las capturas masivas, advierten del riesgo de que los animales terminen sacrificados y vienen defendiendo con más insistencia métodos de control de fertilidad.
Del otro lado, las asociaciones ganaderas respaldan la retirada de animales para aliviar la presión sobre los pastos y reclaman un uso más amplio de las herramientas de gestión que contempla la ley de 1971.
Por ahora, nadie sabe qué camino político tomará Washington: si irá a más capturas, a más ventas, o si de verdad optará por métodos que eviten que el excedente de caballos salvajes acabe dentro de una cadena comercial que luego nadie puede controlar.