Prime Video ha vuelto a poner hoy en circulación El conde de Montecristo, la adaptación cinematográfica de 2002 de la novela de Alexandre Dumas. Y otra vez está encontrando sitio entre lo más comentado, empujada por una mezcla muy reconocible: conspiraciones, duelos y una venganza que se cocina despacio.
La película, estrenada en 2002, también está llamando de nuevo la atención por otra razón. En ella aparece un joven Henry Cavill en uno de sus primeros papeles de peso en el cine, y eso ha despertado otra ola de interés entre quienes disfrutan del cine de aventuras y acción y de los thrillers de época.
Esta nueva visibilidad en Prime Video está llevando a muchos espectadores a reencontrarse con una adaptación que en su momento no hizo demasiado ruido frente a otras superproducciones, pero que con los años se ha ganado una reputación muy firme entre el público.
Basada en la novela que Alexandre Dumas publicó en 1844, la historia sigue a Edmond Dantès, un marinero cuya vida salta por los aires después de la traición de Fernand Mondego.
Lo acusan injustamente y acaba en prisión. Allí conoce al abad Faria. Tras una larga reclusión, Dantès consigue escapar, encuentra un tesoro oculto y regresa convertido en el enigmático conde de Montecristo, listo para llevar su venganza hasta el final.
Jim Caviezel encabeza el reparto como Edmond Dantès, y Guy Pearce interpreta a Fernand Mondego, el hombre que carga con la mayor responsabilidad en su caída.
Richard Harris, por su parte, encarna al abad Faria, el mentor decisivo en el camino del protagonista.
Para muchos espectadores de ahora, uno de los atractivos añadidos está en ver a Henry Cavill antes de convertirse en una estrella mundial. El actor aparece como Albert Mondego, en una fase muy temprana de su carrera que hoy se mira con un interés retrospectivo bastante claro.
De hecho, Kevin Reynolds, director de la película, contó en el audiocomentario del DVD que veía en Henry Cavill a una futura estrella. El tiempo, al final, le dio la razón.
Con dirección de Kevin Reynolds y guion de Jay Wolpert, la película se inclina por una versión más ágil y más accesible del material original.
Mantiene el marco de época y la estructura de gran aventura clásica, pero rebaja parte de la densidad literaria con diálogos más directos y modernos, pensados para llegar a un público amplio.
Ahí está buena parte de su gancho. El conde de Montecristo funciona como un entretenimiento sólido, muy bien construido, sin cargarse de solemnidad.
La parte que más elogios suele reunir es el regreso de Montecristo a París, cuando la venganza pasa a jugarse como una partida estratégica, con movimientos calculados contra Fernand Mondego y Villefort.
En taquilla, la película tuvo un recorrido razonablemente bueno: contó con un presupuesto de 35 millones de dólares y terminó sumando 75,4 millones en todo el mundo, según los datos de recaudación disponibles.
La acogida también fue positiva. Obtuvo una nota A en las encuestas de CinemaScore y el crítico Roger Ebert le dio 3 estrellas sobre 4.
Prime Video no ha hecho públicas cifras sobre cuántos nuevos visionados está sumando ahora El conde de Montecristo, pero esta nueva vida en streaming vuelve a colocarla entre esas producciones de principios de los 2000 que mucha gente sigue viendo como infravaloradas.