Razer es famosa por ser una de las mejores y más completas marcas de periféricos del mundo. Hacen de todo. Desde mandos a auriculares, pasando por teclados y ratones. Y si nos ponemos exquisitos, también podemos decir que hacen ordenadores y vaya pedazo de equipos que fabrican. En definitiva, si tiene que ver con el gaming, Razer está ahí para cubrir las necesidades de los jugadores.
Y si bien tienen gamas para todos los bolsillos, donde Razer realmente destaca es en sus modelos de gama alta, ya que es ahí donde más innovan y donde presumen de tecnología propia. Los auriculares gaming Blackshark V3 Pro son ejemplo de ello, por lo que puedo decir que Razer sigue estando en forma.
He estado un par de semanas usándolos para todo (trabajo, videollamadas, música y gaming) y aquí os dejo mi análisis. Eso sí, os adelanto que cuestan 269,99 euros de precio oficial, por lo que les toca ser realmente buenos para ser recomendados. Dicho esto: ¡vamos allá!
Una calidad que se nota desde el primer momento
Desde el momento en el que abres la caja, sabes que estás ante un equipo de máximo nivel, nos pasó lo mismo cuando analizamos el mando de 8BitDo hace unos días. El mercado del gaming ha conseguido ofrecer esa sensación de calidad en aquellos periféricos que cuestan un buen dinero. Y eso es clave para convencer al cliente desde el minuto uno, por lo que aquí Razer se anota su primer punto.
Los BlackShark V3 Pro son auriculares inalámbricos para juegos de tipo circumaural con un micrófono desmontable. Su aspecto es muy similar a sus predecesores, con auriculares de plástico, arcos finos de alambre de acero y una diadema de cuero sintético con acolchado de espuma recubierto de tela.
Nuestra unidad es de color blanco con el contraste del negro en las espumas y las varillas, lo que le da un aspecto elegante y de alta gama a pesar de estar fabricado principalmente de plástico y de algún tipo de tejido elástico y deportivo que absorbe el sudor.
Los auriculares son algo pesados sobre el papel (367 g), pero os aseguro que puestos es como si pesaran 200 gramos, no me han molestado en ningún momento, a veces olvidaba incluso que los llevaba puestos.

El único punto negativo es que los cabezales no se giran hasta quedar planos, por lo que no es un auricular con el que resulte fácil viajar (ocupan bastante espacio para llevarlos en la mochila o la maleta).
Los auriculares cuentan con varios botones y controles, tantos que tendrás que mirarlos bastantes veces hasta recordar para qué vale cada botón o ruleta. El auricular izquierdo incorpora el característico dial de volumen de BlackShark, que está colocado en posición perpendicular en lugar de estar discretamente oculto en el lateral del auricular.
A lo largo del lateral del auricular izquierdo, de delante hacia atrás, encontrarás una toma de micrófono de 3,5 mm, un puerto de carga USB-C, un botón de encendido (con textura para distinguirlo de los demás botones) y un interruptor físico para silenciar el micrófono. Sin duda, de los auriculares más completos que jamás he probado.
Un audio realmente bueno para ser unos cascos gaming inalámbricos
Los BlackShark V3 Pro cuentan con altavoces dinámicos Triforce Bio-Cellulose de 50 mm de Razer, que tienen un rango de respuesta de frecuencia de 12 a 28.000 Hz. Es un rango ligeramente más amplio que el típico de los auriculares para juegos, que suele estar entre 20 y 20.000 Hz.
Escuchar música con los BlackShark V3 Pro suena bien: los graves tienen una potencia decente y los medios tienen buena presencia. Huelga decir que estos no serían mis auriculares preferidos para escuchar música, pero sí unos buenos auriculares para usar 8 horas al día delante del ordenador para absolutamente todo: jugar, trabajar y escuchar música.
Pero es que no podemos olvidar que estos cascos son para jugar, y los BlackShark V3 Pro funcionan muy bien como auriculares para videojuegos. Los auriculares ofrecen un rendimiento excelente con el audio direccional: no tuve ningún problema para identificar de qué dirección procedían los pasos o los disparos en Battlefield 6, incluso sin el THX Spatial Audio activado. Y es que los auriculares incorporan THX Spatial Audio (Razer es propietaria de THX), lo que te da acceso a los perfiles de juego predefinidos de THX, tanto competitivos como inmersivos.
Los BlackShark V3 Pro también cuentan con cancelación activa de ruido, una característica poco habitual en los auriculares para videojuegos, la cual he usado muy poco, ya que al ser unos cascos pensados para usar en casa, no he tenido necesidad nunca de activarlos, solamente para probar qué tal cancela el ANC (bastante decente, por cierto).
Pero para que lo sepas, solo la cancelación pasiva de llevar los cascos puestos y la música al 60% ya elimina casi cualquier ruido de tu alrededor sin necesidad de activar el ANC.

Un muy buen micrófono, pero la asignatura pendiente del sector gaming
La verdad es que el micrófono del BlackShark V3 Pro debería ser mejor, ya que se trata de un micrófono “HyperClear” de banda completa de 12 mm, pero la realidad del audio es que aún queda mucho por hacer hasta que los micrófonos inalámbricos lleguen al nivel de los micros con cable.
Pese a ello, es bastante bueno y ningún amigo tuyo se quejará por Discord de que no suenas bastante bien. Eso sí, no tiene calidad suficiente para entrar a un podcast sin que seas la nota discordante.
Por cierto, incluye un filtro antipop de espuma extraíble, se encuentra en el extremo de un brazo flexible tipo cuello de cisne de unos 12 cm y se conecta a los auriculares mediante un conector de 3,5 mm.
Razer Synapse, el software que nunca falta
Los BlackShark V3 Pro se pueden configurar mediante Synapse 4, el software universal para periféricos de Razer. El software incluye un ecualizador de 10 bandas para ajustar los preajustes de audio, así como la posibilidad de configurar perfiles de juego para cada uno de tus títulos, lo cual es un buen detalle (puedes configurarlo para que cada juego utilice uno de tus ecualizadores personalizados o los perfiles de juego existentes de THX).
Los auriculares vienen con cinco preajustes de ecualizador almacenados de fábrica: predeterminado, juego, película, música y eSports (Valorant). Puedes almacenar hasta nueve preajustes de ecualizador en los auriculares, incluidos hasta cinco preajustes para eSports, y puedes cambiar entre ellos mediante el botón multifunción/ecualizador.
Synapse también te permite ajustar algunas mejoras de audio (algunas de las cuales también se pueden ajustar en los propios auriculares), como la cancelación activa de ruido (ANC) y la mezcla de audio durante las llamadas, lo que te permite configurar cómo quieres que funcione la conectividad inalámbrica dual simultánea (si es que quieres que funcione).
También puedes ajustar algunas opciones de energía, como el tiempo que los auriculares permanecen encendidos en reposo, y elegir qué quieres que indique la luz del dongle (estado de la conexión, estado de la batería o aviso de batería baja).
También puedes ajustar el micrófono en Synapse, aunque no funciona muy bien de serie, y no he podido encontrar ningún ajuste que lo mejorara de forma especialmente notable.

Conclusiones de los Razer BlackShark V3 Pro
Partiendo de que utilizarlos es realmente cómodo (la espuma que usan en la diadema y en las orejeras es cosa de magia, de verdad), que suenan muy bien teniendo en cuenta su conectividad inalámbrica y que luego tienen una autonomía de 70 horas de uso intensivo, es difícil no decir que son un periférico a tener muy en cuenta ahora mismo en el mercado, donde se pega con Logitech, Corsair, Sony y compañía.
Lo único es que no son unos auriculares para todo el mundo, ya que casi 270 euros es un precio realmente alto para millones de jugadores que quieren o necesitan hacerse con unos cascos nuevos. Si comprar uno de estos te rompe el mes, no hagas el esfuerzo (la propia Razer tiene auriculares realmente buenos, por bastante menos, los BlackShark V2, por ejemplo, que los encuentras por la mitad o más o menos). Pero si tienes el dinero y te gustan, date el capricho porque no te vas a arrepentir. Razer sigue en forma.