El debate sobre la distribución de ingresos en las plataformas digitales de videojuegos ha vuelto a cobrar relevancia en la industria, especialmente entre Steam y Epic Games Store. Mientras Valve se queda con un 30% de cada venta, Epic Games ha adoptado una política más favorable al recibir solo un 12%, lo que permite a los estudios independientes incrementar su margen de ganancias.
Un trato de favor excesivo para quienes más tienen
Thomas Mahler, cofundador de Moon Studios, ha señalado que el modelo de Steam beneficia principalmente a los juegos superventas y a las grandes editoras, quienes obtienen un porcentaje de ganancias más favorable debido a su volumen de ventas. Según Mahler, esta situación crea un entorno desfavorable para los estudios más pequeños, dificultando su capacidad para generar ingresos significativos. “Es difícil verle la lógica”, afirma Mahler, quien también tilda el 30% como un “impuesto agresivamente excesivo”. Además, destaca que las grandes compañías disfrutan de descuentos que los desarrolladores independientes no reciben, aumentando aún más la disparidad en el reparto de ingresos.
En este contexto, Tim Sweeney, CEO de Epic Games, ha respaldado la crítica de Mahler, afirmando que el 30% que toma Valve no solo perjudica a los pequeños desarrolladores, sino que también afecta a los estudios medianos y a los consumidores. La preocupación radica en que, mientras las grandes editoras pueden negociar acuerdos más ventajosos y tarifas de plataforma más bajas, los estudios indie enfrentan un panorama complicado, donde su capacidad de competir se ve mermada.
A medida que la comunidad de desarrolladores sigue debatiendo sobre la equidad en la distribución de ingresos, se espera que estas discusiones influyan en futuras decisiones estratégicas dentro del sector. La configuración actual del mercado puede dejar a muchos estudios emergentes en una posición desventajosa, abriendo la puerta a la pregunta de si este modelo es sostenible a largo plazo.