Si hay algo que ha quedado claro a estas alturas es que hay cartas que valen mucho dinero. Particularmente si son de Magic: The Gathering. Con más de 30 años a sus espaldas y con la promesa de no reimprimir nunca toda una serie de cartas, el valor de ciertas cartas no para de aumentar. A fin de cuentas, cada vez es más difícil encontrarlas en un estado óptimo. Aunque el récord que se ha batido hace unos días excede nuestras previsiones más locas.
Una carta de Magic: The Gathering ha sido vendida por tres millones de dólares. Como habrás adivinado si conoces aunque sea sólo un poco del juego, se trata de un Black Lotus de Alpha en un estado impecable. La única carta que, a día de hoy, podría alcanzar esas cifras demenciales.
El Black Lotus es la carta más preciada y querida de Magic: The Gathering. Sirviendo como símbolo del juego, fue una de las primeras cartas impresas en los dos primeros sets del juego, Alpha y Beta, no habiendo sido reimpreso desde entonces. Con la capacidad de otorgar tres de maná de cualquier color en cualquier momento literalmente gratis, ha sido baneada de todos los formatos, y limitada a una única copia jugable en el formato más hardcore de todos: Vintage.
Además de su valor jugable, también tiene un valor de coleccionismo. Es parte de los denominados Power Nine, una serie de nueve cartas de Alpha y Beta conocidas por tener un poder tan desproporcionado que nunca se reimpremieron. Algo que ha elevado su precio de forma significativa ya que, debido a que fueron muy cotizadas en su momento debido a todo el juego que vieron mientras fueron legales, quedan pocas que estén en un estado impecable. O simplemente decente.
Así y con todo, el precio es absolutamente demencial. El anterior Black Lotus más caro alcanzó «sólo» los 800.000 dólares, y la anterior carta con mayor valor hasta el momento fue El Anillo Único, del cual sólo existe una copia en el mundo, por un valor de 2 millones de dólares. Y es que, incluso considerando que este Black Lotus está en un estado perfecto, marea un poco pensar en que un trozo de cartón impreso puede valer 3 millones de dólares.