En su empeño por preservar la cultura digital, los conservacionistas deben encontrar la manera de equilibrar los intereses comerciales con las necesidades históricas y académicas. O eso es lo que han aprendido del último fallo en su contra. Los amantes de los videojuegos hemos salido perdiendo.
La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos ha asestado un duro golpe a los esfuerzos de preservación de videojuegos al denegar una solicitud de exención de la Ley de Derechos de Autor para el Milenio Digital (DMCA), que permitía a las bibliotecas proporcionar acceso remoto a los videojuegos preservados.
La decisión, anunciada la semana pasada, marca la cuarta vez desde 2015 que la autoridad de derechos de autor rechaza una solicitud de este tipo.
¿Qué ha pasado y por qué se oponen a la preservación de videojuegos a distancia?
La Video Game History Foundation (VGHF) y la Software Preservation Network habían solicitado cambiar la normativa de la DMCA para permitir a bibliotecas y archivos compartir el acceso a juegos descatalogados de sus colecciones desde una ubicación remota.
En la actualidad, los investigadores deben desplazarse a archivos físicos para acceder a juegos históricos, ya que la DMCA prohíbe romper la protección anticopia de los juegos para hacerlos accesibles a distancia.
Shira Perlmutter, Registradora de Derechos de Autor y Directora de la Oficina de Derechos de Autor de EE.UU., dictaminó que los defensores de la preservación de los videojuegos no han demostrado que el uso solicitado no constituya una infracción.
La Oficina de Derechos de Autor se alineó con los argumentos de la Entertainment Software Association (ESA) y otros grupos de la industria, que afirmaban que el acceso remoto propuesto podría perjudicar potencialmente al mercado de reediciones de juegos clásicos.
Esta sentencia tiene importantes consecuencias para la conservación y el estudio de los videojuegos, ya que podría dejar importantes lagunas en la comprensión y documentación de la historia de los videojuegos. Los historiadores afirman que el 87% de los juegos lanzados antes de 2010 se consideran en peligro crítico en cuanto a accesibilidad.
Durante una audiencia con la Oficina de Derechos de Autor, la ESA se opuso vehementemente a la exención, declarando que nunca apoyaría el acceso remoto a los juegos para la investigación bajo ninguna condición. Los conservacionistas replican que esta postura es absolutista y perjudicial para la investigación y la documentación histórica.
Sin embargo, la fundación no ha abandonado la lucha. Se ha comprometido a seguir abogando por un mayor acceso y por la concesión de permisos legales para la conservación de los videojuegos.
Las normas de exención de la DMCA se someten a un proceso de revisión trienal. Por lo tanto, los defensores pueden volver a solicitar esta exención en 2027.