Furiosa ya ha cerrado su recorrido en salas con 174,4 millones de dólares en todo el mundo, de acuerdo con los datos de taquilla. Es una cifra muy pobre para una producción que rondó los 168 millones. La precuela de Mad Max: Fury Road, dirigida por George Miller y protagonizada por Anya Taylor-Joy y Chris Hemsworth, deja así uno de los ejemplos más claros de estos últimos años de la distancia que puede haber entre el entusiasmo de la crítica y la respuesta del público en taquilla.
Aun con eso, cuesta meter la película sin más en la categoría de fracaso. Furiosa tiene un 90% en Rotten Tomatoes y, una vez fuera de los cines, ha encontrado un empujón importante en digital y VOD. Por eso cada vez pesa más la idea de que el problema quizá no estaba tanto en la calidad de la película como en la manera en que el público la leyó antes de verla.
Una de las claves parece estar en las expectativas. Mucha gente esperaba algo parecido a Mad Max: Fury Road, la entrega de 2015 que convirtió una persecución casi constante en un espectáculo de pura adrenalina y rozó los 380 millones de dólares en la taquilla mundial, también según los registros de taquilla. Pero Furiosa va por otro lado. George Miller levantó una precuela con un ritmo más calmado, más cerca de una historia de origen y de un retrato de personaje que de otra huida sin descanso por el desierto.
La película se detiene en los primeros años de Furiosa: su niñez en el Lugar Verde, el secuestro, la muerte de su madre, la forma en que sobrevive bajo la sombra de Dementus y su ascenso dentro de la maquinaria de guerra de Immortan Joe hasta acabar convertida en Praetoriana. Ahí está buena parte de la explicación. Furiosa funciona menos como una copia de Mad Max: Fury Road y más como una ampliación del universo Mad Max. Eso no quiere decir que le falten escenas de acción descomunales. De hecho, una sola secuencia de unos 15 minutos habría necesitado alrededor de 78 días de rodaje.
Los analistas también han señalado otros motivos para explicar el rendimiento flojo: el salto de casi diez años respecto a Fury Road, su condición de precuela y la ausencia de Mad Max como gran reclamo visible de la campaña. Aun así, la forma en que Furiosa se está moviendo en alquiler digital y VOD apunta a que sí hay público para esta película, aunque quizá no en salas. El patrón recuerda bastante a lo que pasó con Mad Max: Fury Road, que terminó ganándose parte de su condición de culto gracias al consumo en casa.
Y ese recorrido a largo plazo puede acabar siendo clave para la saga. George Miller ha dejado entrever que The Wasteland, el siguiente proyecto que tiene en mente dentro de este universo, podría depender de que Furiosa pruebe que puede ser rentable más allá de su estreno en cines. También queda como uno de los casos más curiosos del blockbuster reciente: una superproducción dura, que incluso aisló a su estrella según ha contado la propia Anya Taylor-Joy, celebrada por la crítica y bastante más viva después de pasar por taquilla de lo que hacían pensar sus primeros números. Si ese impulso tardío alcanzará para abrir la puerta a la próxima película, de momento sigue sin estar claro.