Capcom ha presentado hoy REX, siglas de RE neXt ENGINE, en la Capcom Open Conference RE: 2026. Con este movimiento, la compañía japonesa quiere ir transformando poco a poco su conocido RE Engine para llevarlo a una nueva fase dentro del desarrollo de videojuegos.
La idea de fondo es clara: rehacer el motor por etapas hasta convertirlo, con el tiempo y tal como explicó Capcom durante la conferencia, en un entorno preparado para trabajar con generación asistida por IA.
Capcom dejó claro que no pretende tirar el motor actual y empezar otra vez desde cero. Su plan pasa por hacerlo evolucionar para responder a la presión que sufren hoy muchos estudios, atrapados entre producciones cada vez más grandes, más caras y bastante más complejas de sacar adelante.
En su presentación de la Capcom Open Conference RE: 2026, la compañía defendió que el desarrollo moderno se ha vuelto mucho más difícil de manejar.
Los juegos son más ambiciosos, tareas que antes eran relativamente simples ahora exigen más tiempo, y los equipos no dejan de crecer. Por eso, Capcom considera que integrar mejor la automatización dentro de sus flujos de trabajo será una pieza clave si quiere sostener la productividad. REX nace justo ahí, al menos en los términos en los que lo presentó la empresa: como un plan de mejoras escalonadas sobre RE Engine para ganar eficiencia, mejorar el rendimiento de los juegos, poner al día sus herramientas internas y fortalecer trabajos de control de calidad.
Uno de los cambios más importantes pasa por unificar el motor alrededor de un lenguaje de programación común, una decisión que, en palabras de Capcom, busca facilitar tanto el trabajo de los desarrolladores como el de los sistemas que se apoyen en esos mismos procesos.
Capcom también citó componentes concretos como RE:Dox, centrado en la gestión de datos, y RE:UI, pensado para que las herramientas sean más ágiles y respondan mejor.
Eso no significa que Capcom vaya a empezar a llenar sus juegos de contenido generado automáticamente.
La empresa ya había dicho en público que no usará recursos generados por IA en sus títulos y, durante una reunión con accionistas celebrada en marzo de 2026, sostuvo que esta tecnología se destinaría a mejorar la eficiencia y la productividad del desarrollo. Por lo que contó Capcom, eso apunta a apoyos en programación, optimización de procesos gráficos, tareas ligadas al sonido y, sobre todo, pruebas automatizadas, detección de errores y otros trabajos técnicos que suelen devorar tiempo en producciones de gran tamaño.
Durante la conferencia, Capcom también dejó caer que parte de las mejoras vinculadas a REX podría publicarse como código abierto para entrenamiento. Ahí se ve bastante bien la idea que maneja la compañía: un entorno de desarrollo en el que personas y sistemas automatizados trabajen codo con codo.
La maniobra encaja con una tendencia cada vez más visible en Japón. Una encuesta de la Computer Entertainment Supplier’s Association (CESA), publicada en 2026, señalaba que más del 85% de los desarrolladores japoneses ya usaban herramientas de IA generativa, frente al 51% del año anterior. Aun así, la reacción sigue dividida por su impacto en el empleo, la calidad creativa, las dudas éticas y el rechazo de una parte del público cuando esta tecnología se utiliza para generar contenido final.
Por ahora no se sabe cuándo completará Capcom esta transición ni qué juegos estrenarán primero las mejoras de REX.