Netflix se ha convertido en la mejor plataforma de streaming para los fans de los True Crimes. Más allá de las series documentales que traen constantemente desde todo tipo de canales, sus documentales originales vuelven a recuperar algunos de los casos más conocidos de la historia del crimen. Y esto es lo que ha ocurrido con el asesinato de Laci Peterson, un caso conocidísimo por los estadounidenses.
Titulado American Murder: Laci Peterson, el documental ha reavivado el interés por este impactante caso que asoló a todo el país. El brutal asesinato de Laci Peterson, una mujer embarazada de 27 años, en la víspera de Navidad de 2002, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva, y la narrativa que ofrece esta serie documental ha vuelto a poner el caso en el centro de atención, despertando tanto la indignación como el morbo de la audiencia global.
Saltan las dudas tras el asesinato de Laci Peterson
La historia real detrás de Laci Peterson es la de una joven embarazada que desapareció el 24 de diciembre de 2002 en Modesto, California. Su esposo, Scott Peterson, fue quien informó sobre su desaparición, alegando que había salido a pescar en la Bahía de San Francisco durante la tarde y que, al regresar a casa, no encontró rastro de Laci. Desde el inicio, el morbo de la desaparición de una mujer embarazada en una fecha tan significativa como la víspera de Navidad capturó la atención de los medios de comunicación y de todo el país.
La investigación policial inicial trató el caso como una desaparición, movilizando recursos a nivel local y nacional para buscar a Laci. Sin embargo, las inconsistencias en la versión de Scott y su comportamiento sospechoso comenzaron a levantar dudas entre los investigadores. A pesar de que él se mostraba cooperativo, lavó su ropa, se duchó y comió pizza antes de notificar a las autoridades sobre la desaparición de su esposa, lo cual resultó desconcertante para todos.
Cuatro meses después, en abril de 2003, los restos en descomposición de Laci y su hijo nonato, Conner, fueron encontrados en la Bahía de San Francisco. Este macabro hallazgo puso fin a la búsqueda, pero marcó el inicio de un proceso judicial largo y controvertido que culminaría con la condena de Scott Peterson.

La doble vida del asesino
Durante la investigación, la policía descubrió que Scott Peterson llevaba una doble vida. Mantenía una relación extramarital con Amber Frey, una masajista que desconocía tanto que él estaba casado como que su esposa esperaba a un hijo. Esta revelación fue devastadora para la imagen pública de Scott, y muchos comenzaron a verlo no solo como un esposo infiel, sino también como un posible asesino.
Las pruebas circunstanciales y las mentiras de Scott hicieron que los investigadores lo consideraran el principal sospechoso. Su coartada, que al principio parecía sólida, se desmoronó cuando se descubrió que el lugar donde los cuerpos de Laci y Conner fueron arrojados coincidía con el lugar donde Scott había dicho que había estado pescando el día de la desaparición. Además, cuando la policía lo arrestó, Scott estaba cerca de la frontera con México, con el cabello decolorado y una gran cantidad de dinero en efectivo, lo que hizo sospechar que intentaba huir.
En marzo de 2005, Scott Peterson fue condenado a la pena de muerte por inyección letal, pero la condena fue anulada en 2020 debido a irregularidades en el proceso de selección del jurado. A pesar de esto, su culpabilidad fue ratificada, y en 2021 se le condenó a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

¿Inocente o culpable?
Dos décadas después del asesinato, Scott Peterson sigue afirmando su inocencia. Este argumento ha sido tomado por organizaciones como el Proyecto Inocencia de Los Ángeles, que han comenzado a revisar el caso en busca de nuevas pruebas que podrían exonerarlo. Sin embargo, hasta ahora, la condena se mantiene firme.
El documental de Netflix, American Murder: Laci Peterson, aborda este controvertido caso desde múltiples ángulos, presentando testimonios de amigos y familiares de Laci, así como material inédito de la investigación y el juicio. Aunque la narrativa principal sigue apuntando a Scott como el responsable del crimen, el documental también deja espacio para las dudas y las preguntas sin respuesta que aún persisten.