Ramp y Revelio Labs publicaron en junio de 2026 un estudio en Estados Unidos que vuelve a discutir una idea muy repetida sobre la automatización avanzada: que solo sirve para destruir empleo. Sus datos apuntan a otra cosa. Las empresas que más dinero ponen en herramientas generativas y de automatización no se hacen más pequeñas y, en bastantes casos, acaban contratando a más gente.
El informe, también publicado en junio de 2026, examinó 21.559 empresas estadounidenses. Ahí aparece uno de los datos más llamativos: las compañías con una adopción más intensa elevaron su plantilla un 10,2% en los dos años posteriores al despliegue. En las que se movieron con mucha menos decisión, en cambio, no hubo un aumento significativo del empleo.
Para separar la adopción alta de la baja, los investigadores midieron cuánto gastó cada empresa por trabajador durante los tres primeros meses desde la incorporación de estas herramientas. Las compañías clasificadas como de alta adopción destinaron, de media, unos 33 dólares por empleado al mes. En el grupo de baja intensidad la cifra se quedó en apenas 3 dólares. El crecimiento de plantilla, por tanto, se concentró en quienes hicieron un esfuerzo mucho mayor desde el arranque.
El efecto, además, no apareció de inmediato. Tiene bastante lógica: primero toca encajar la tecnología en la empresa, ver para qué sirve de verdad, detectar usos productivos y rehacer procesos. La contratación llega después.
Y el aumento no se quedó solo en ingenieros o perfiles de software. Ramp y Revelio Labs encontraron crecimiento en ventas, marketing, administración, finanzas y atención al cliente, una pista de que el impacto se reparte por buena parte de la organización. También creció un 12% el empleo en puestos júnior dentro de las empresas de alta adopción. Ese dato choca de frente con otras investigaciones, que suelen colocar precisamente a los perfiles junior entre los más expuestos a ser sustituidos por automatización.
Aun así, el debate sigue abierto. En los cinco primeros meses de 2026, los sectores financiero y de información en Estados Unidos, dos de los que más están usando estas tecnologías, perdieron una media de 28.000 empleos al mes. Y eso ocurrió mientras el empleo total del país seguía creciendo.
Tampoco hay acuerdo entre expertos. Una línea de análisis sostiene que estas herramientas reemplazan tareas concretas, no puestos enteros, y que eso libera tiempo para trabajo de más valor. Otra lectura mira señales bastante más duras: en 2026 se anunciaron cerca de 102.000 despidos vinculados a estas tecnologías, sobre todo en el sector tecnológico.
Las previsiones globales, mientras tanto, siguen lejos de cerrarse. El Foro Económico Mundial habla de una creación neta de 58 millones de empleos. McKinsey sitúa la horquilla entre 20 y 50 millones de nuevos puestos para 2030. Goldman Sachs, por su parte, avisó de que unos 300 millones de empleos a tiempo completo podrían quedar expuestos a la automatización.
Por ahora, el nuevo estudio de Ramp y Revelio Labs no vende un final feliz para todos. Lo que plantea es algo más concreto: cuando una empresa apuesta de verdad por estas herramientas y aprende a usarlas bien, el resultado no tiene por qué ser menos gente, sino más. Falta ver hasta dónde aguanta este patrón a largo plazo y si termina repitiéndose en todos los sectores.