Sony pide desestimar la demanda: los juegos digitales no se poseen

Sony ha pedido hoy, en un escrito presentado ante un tribunal de California, que se archive una demanda colectiva que pone en duda qué compra realmente un jugador cuando paga por un juego digital en PlayStation Store, la tienda online de PlayStation: si adquiere el juego o si solo recibe una licencia de uso.

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Lo que Sony quiere tumbar con ese escrito es la idea de que PlayStation Store induce a error al consumidor cuando presenta los juegos digitales como una compra.

La demanda, registrada como Heycock v. Sony Corporation of America, sostiene que expresiones como “buy” o “purchase” resultan engañosas.

Los demandantes dicen que ese lenguaje lleva a pensar que el usuario obtiene una propiedad permanente sobre el juego digital, cuando en realidad lo que recibe es una licencia revocable y sometida a condiciones. La discusión cobra más fuerza por la entrada en vigor, en enero de 2025, de la ley californiana AB 2426, que prohíbe presentar bienes digitales como una “compra” si antes de cerrar la transacción no se aclara que lo entregado es una licencia y no propiedad plena.

Lo que está en juego, en el fondo, es si la forma en que Sony presenta estas operaciones puede confundir a un consumidor razonable, incluso si luego los términos legales dicen otra cosa.

Sony mantiene justo la postura contraria: cualquier cliente razonable de PlayStation Store sabe que un juego digital no se posee como se posee un disco físico, sino que se licencia.

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La compañía añade, además, que ya lo advierte durante el proceso de pago.

Según su escrito, en ese proceso se indica que la operación corresponde a una licencia de software y se ofrecen enlaces a los términos de servicio antes de completar la compra. Por eso, sostiene Sony, ningún consumidor razonable debería entender que está recibiendo una clase de derecho de propiedad equivalente al de un bien físico.

Los abogados de Sony fueron incluso un poco más lejos.

En concreto, señalaron que dos de los demandantes compraron el mismo juego con apenas unos días de diferencia. Para Sony, ese detalle deja claro que no existe una copia exclusiva que pase a manos de un comprador, ya que el mismo título puede ser adquirido por varias personas, una y otra vez, sin límite definido.

Aunque Sony ha pedido que el caso se archive, la demanda sigue en marcha y su desenlace podría sentar un precedente importante sobre la manera en que las plataformas digitales en Estados Unidos etiquetan y explican este tipo de transacciones.

Y el debate no se queda ahí. También se cruza con la preservación de videojuegos, los derechos del consumidor, la campaña europea Stop Killing Games y varias propuestas en Brasil sobre periodos mínimos de soporte para juegos online. Por ahora no se sabe cuándo decidirá el tribunal si el caso sigue adelante o si, por el contrario, queda desestimado.

Xiaomi 18 Fold se deja ver en una nueva filtración: cambio clave en su diseño

Una nueva filtración podría haber destapado el diseño del supuesto Xiaomi 18 Fold, el próximo plegable de Xiaomi. Una nueva tanda de fotos reales filtradas enseña el teléfono desde la parte superior y deja ver un módulo de cámaras trasero de gran tamaño. Con eso, vuelven a ganar fuerza varios rumores que llevan semanas rondando sobre su aspecto y sobre el lugar que ocuparía dentro del catálogo de Xiaomi.

Lo que más salta a la vista en estas imágenes es el cambio de proporciones. El dispositivo daría la espalda al formato más estrecho de generaciones anteriores y pasaría a una silueta más ancha, casi con aire de pasaporte, en la misma línea que ya han seguido rivales como la serie Galaxy Z Fold de Samsung.

Si la filtración acaba siendo auténtica, algo que por ahora no puede confirmarse, estaríamos ante uno de los giros más importantes que ha dado la familia de plegables de Xiaomi hasta ahora.

Las imágenes también apuntan a un rediseño bastante claro. Además del módulo horizontal de cámaras en la trasera, todo indica que el cuerpo sería más ancho cuando el terminal está cerrado, un detalle que debería traducirse en una pantalla exterior más cómoda para el uso diario.

Ese cambio vendría de la mano de otro igual de visible: el nombre. Según los rumores, Xiaomi dejaría atrás la marca Xiaomi Mix Fold para meter este modelo dentro de su gama principal bajo la denominación Xiaomi 18 Fold, una jugada más simple y mejor encajada con la futura serie Xiaomi 18.

Más allá del diseño, hay otro punto que viene sonando con fuerza. Este modelo podría convertirse en el primer plegable de Xiaomi en montar un procesador propio, el Xring O3 de Xiaomi, fabricado en 3 nm. Sería un movimiento estratégico de peso para la marca, que en un modelo premium se distanciaría de Qualcomm.

Sobre el papel, las cifras filtradas apuntan muy alto. Se habla de más de 5,22 millones de puntos en AnTuTu y de 15.221 puntos en Geekbench multinúcleo. Algunas fuentes, de hecho, van aún más lejos y sostienen que incluso podría colocarse por encima del Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm.

En el resto del hardware, los rumores dibujan una ficha técnica de gama muy alta: pantalla interior de entre 7,5 y 7,6 pulgadas, cámara principal de 200 megapíxeles, batería de 6.000 mAh y hasta una posible versión en rojo cereza oscuro, identificada en algunas filtraciones con el nombre Dark Cherry.

El software también tendría bastante peso en el estreno. El Xiaomi 18 Fold llegaría con HyperOS 4, el sistema operativo de Xiaomi, una versión que, siempre según los rumores, pondría más énfasis en las funciones inteligentes del sistema, en la multitarea pensada para pantallas plegables, en una interfaz tipo «Liquid Glass» rediseñada y en una versión mejorada del asistente Super Xiao de Xiaomi.

Si todo esto termina siendo cierto, la fecha que más se repite en las filtraciones señala septiembre como ventana de lanzamiento en China. De momento no está claro si también dará el salto a mercados internacionales.

Meta acepta cerrar la demanda por daños a adolescentes: casi 18.000 millones

Meta ha aceptado hoy en Estados Unidos un acuerdo de miles de millones de dólares para cerrar una de las mayores batallas judiciales sobre el efecto de las redes sociales en los adolescentes.

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El pacto, promovido por una amplia coalición de estados de EE. UU., busca zanjar las acusaciones de que Facebook, Instagram y otros servicios de Meta fueron diseñados para enganchar a los usuarios y terminaron causando daños a menores.

Según han publicado varios medios estadounidenses, la cifra total podría llegar a unos 17.100 millones de dólares, aunque otras informaciones la sitúan más cerca de los 18.000 millones.

Esos mismos medios señalan que la estructura del acuerdo incluiría un pago inicial de alrededor de 12.100 millones, con la posibilidad de aumentar si otras redes sociales acaban cerrando pactos parecidos.

La acción legal fue presentada por una coalición de 47 estados, el Distrito de Columbia y varios territorios de EE. UU. Solo ese alcance ya deja clara la dimensión política y regulatoria del caso.

Los fiscales generales sostuvieron que Meta conocía los riesgos que sus productos podían suponer para los más jóvenes y que, aun así, mantuvo funciones pensadas para alargar el tiempo de uso y fomentar la dependencia.

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Las demandas relacionaban ese supuesto diseño adictivo con problemas de salud mental en adolescentes, entre ellos depresión, ansiedad, trastornos alimentarios e ideación suicida.

La ofensiva contra Meta se ha apoyado en teorías de protección al consumidor, responsabilidad por producto y seguridad infantil, y no en la expresión errónea “social hygiene”, que ha circulado en algunos resúmenes del caso.

Y hay otra parte del acuerdo que, según varios medios estadounidenses, pesa casi tanto como el dinero: los cambios que Meta tendría que introducir en las cuentas de menores. Entre ellos figuran un límite diario de dos horas para adolescentes, restricciones de uso entre medianoche y las 6:00, y la desactivación de las notificaciones durante la noche.

Según esas mismas informaciones, también se habla de límites al uso de filtros de belleza y a la visibilidad pública de los “me gusta” en cuentas de adolescentes, además de herramientas reforzadas de verificación de edad y más controles parentales.

Vistas en conjunto, son medidas pensadas para rebajar la presión social, frenar el uso compulsivo y reducir la exposición a dinámicas consideradas dañinas para los usuarios jóvenes.

Los fiscales generales han presentado el pacto como un resultado histórico en materia de seguridad infantil.

Para Meta, el golpe no se queda en lo económico. El acuerdo también afianza la idea de que las plataformas tecnológicas pueden verse obligadas a rediseñar sus productos cuando las autoridades entienden que sus mecanismos de captación perjudican a menores.

El pacto llega, además, en mitad de una oleada más amplia de litigios contra Meta y otras compañías de redes sociales, con familias, estudiantes, distritos escolares y reguladores, dentro y fuera de EE. UU., que mantienen causas abiertas por los efectos sobre la salud mental y por la forma en que estas apps captan y retienen la atención.

Algunos analistas ya comparan esta etapa con las grandes demandas contra la industria del tabaco en los años 90.

Todavía no se sabe cuándo empezarán a aplicarse todos los cambios anunciados.