Imax, la cadena de salas y tecnología de gran formato, presentó hoy unas cuentas del segundo trimestre de 2026 por encima de lo que se esperaba y, de paso, encontró en The Odyssey, la película de Christopher Nolan, un nuevo filón para defender su oferta premium. La compañía registró ingresos de entre 102,8 y 103 millones de dólares en el periodo, un 12% más que un año antes y, siempre de acuerdo con las previsiones de Wall Street citadas por la propia empresa, por encima de lo que descontaba el mercado.
Lo que más salta a la vista es que la rentabilidad avanzó incluso más deprisa que las ventas. El beneficio neto de Imax creció un 30%, hasta 15,9 millones de dólares, mientras que el beneficio ajustado por acción alcanzó los 0,43 dólares, un salto del 65% frente al mismo trimestre del año pasado, según los datos facilitados por la compañía.
A juicio de Imax, el trimestre se sostuvo en buena medida por el tirón de varios estrenos, entre ellos The Super Mario Galaxy Movie y Michael, que ayudaron a mantener la afluencia de público a las salas premium. Para el grupo, ese comportamiento refuerza la idea de que la demanda de experiencias de gran formato sigue ahí , incluso con un mercado cinematográfico bastante más competido.
Para los inversores, la lectura parece bastante directa. Imax no solo está colocando más entradas; también está sacando más rendimiento de cada gran estreno, justo cuando las exhibidoras siguen buscando cómo distinguirse del streaming y de todo lo que ofrece el consumo en casa.
Más allá de las cifras del trimestre, The Odyssey ya asoma como el gran motor de lo que queda de año. En su primer fin de semana en cartel, la película aportó 52 millones de dólares a Imax en todo el mundo, el equivalente al 20% de la recaudación total del filme, de acuerdo con la empresa.
Imax sostiene que esa cifra marca la mayor cuota de mercado de su historia para un estreno global de ese tamaño. Solo 41 salas Imax 70mm generaron 6,3 millones, con una media de unos 153.000 dólares por pantalla, siempre según la compañía. El dato apunta con bastante claridad al empuje de una película pensada de forma explícita para este formato.
La empresa ha llegado a describir el fenómeno como un “evento transformador” y defiende que The Odyssey no solo va a empujar la taquilla de 2026. También debería elevar la notoriedad de la marca y allanar nuevos acuerdos para abrir salas Imax en distintos mercados.
Parte del gancho está en el componente tecnológico. La película es la primera producción rodada por completo con cámaras Imax, algo que, en palabras de la compañía, fue posible gracias a una nueva generación de equipos más silenciosos y a una carcasa de aislamiento acústico desarrollada junto a Christopher Nolan para mejorar la grabación de escenas dialogadas.
Con ese impulso de fondo, Imax afirma que va camino de cerrar un año récord, con una previsión cercana a 1.400 millones de dólares en taquilla global en 2026. A eso suma dos apoyos claros para sostener esa previsión: la fortaleza del formato premium y el lleno de las funciones en Imax 70mm.