Las organizaciones que adoptan la IA deben aprender a gestionar los costes emocionales y monetarios que genera la tecnología, al tiempo que se preocupan por obtener beneficios en la productividad, afirma la empresa Gartner, experta en analizar el mercado y las nuevas tendencias.
La firma ha ofrecido esta opinión hoy en Australia, donde ha dado el pistoletazo de salida al primero de sus eventos insignia del año, el Simposio. “Es realmente fácil malgastar el dinero en IA generativa”, explicó Mary Mesaglio y leemos en The Register, antes de preguntar a los asistentes si recordaban sus primeras facturas de cloud computing.
“La reacción probablemente fue de sorpresa y luego de confusión sobre lo que te cobraban”, recordaba en su intervención. Y es probable que ocurra lo mismo con las facturas de IA, advirtió, señalando que “es posible que se produzcan errores del 500 al 1.000 por ciento en las estimaciones de costes de IAE.
Subida de precios, uso inadecuado de la IA, clientes muy preguntones…
Las subidas de precios de los proveedores es una de las razones de estos descalabros. El simple hecho de no prestar atención al coste de utilizar recursos en la nube también afectará a los experimentadores de IA.
El uso inadecuado de la IA es otro problema: Mesaglio dijo que las organizaciones necesitan aprender cuándo la búsqueda será suficiente en lugar de utilizar la IA para consultas simples.
La IA también puede convertirse en víctima de su propio éxito: los usuarios la disfrutan y empiezan a escribir consultas más largas y complejas que cuestan más en los sistemas de precios basados en tokens.
El coste de las consultas o de las cargas de trabajo de la IA también puede cambiar en función de cómo estructuren las organizaciones el acceso de su IA a los datos.
Permitir que la IA trabaje en datos no estructurados puede encontrar más información y producir mejores resultados, pero es un enfoque caro. Centralizar los datos y dejar que los departamentos de TI se ocupen de ellos tiene sus propios retos.
El éxito de la IA también puede crear otros problemas. Mesaglio describió uno como “fuga de productividad”. Citando un estudio de Gartner según el cual los trabajadores que utilizan IA pueden ahorrarse 43 minutos al día, preguntó si los empleados utilizarían ese tiempo para trabajar más.
“Yo emplearía ese tiempo en tomarme un café con leche”, respondió, sugiriendo que muchos otros harían lo mismo y crearían una “fuga de productividad” que supondría entre un diez y un treinta por ciento de los beneficios de la IA.
La buena noticia, en opinión de los analistas, es que todas las organizaciones corren su propia carrera en términos de la IA: los proveedores aceleran para intentar hacerse con el mercado, pero los usuarios pueden optar por ignorar su sprint y avanzar al ritmo que mejor se adapte a sus necesidades.