En 2025, quien usa el móvil en Estados Unidos tiene a mano tres ajustes gratuitos que, en la mayoría de los teléfonos, ya vienen incluidos para frenar llamadas spam y SMS de estafa: silenciar llamadas de desconocidos, filtrar mensajes sospechosos y encender la protección antispam de la operadora.
Lo útil de esto es que no hace falta pagar una app de bloqueo de terceros ni entregar la agenda de contactos a servicios externos para cubrirse un poco. El problema es que las llamadas spam y los mensajes fraudulentos siguen yendo a peor: en 2025, en Estados Unidos se registró una media de 2.560 millones de robollamadas al mes, el nivel más alto en seis años. Y el volumen de SMS spam casi se triplicó entre 2021 y 2024, hasta acercarse a los 19.000 millones al año.
Por eso la base sigue siendo la misma, y además es sencilla: usar esos tres ajustes gratuitos que ya están en la mayoría de móviles. Silenciar llamadas de números desconocidos, filtrar SMS sospechosos y activar el filtro antispam de la operadora.
Cada uno corta el problema por un lado distinto. Silenciar desconocidos evita interrupciones. El filtro de SMS baja la probabilidad de caer en enlaces maliciosos. La protección de la operadora suma una barrera a nivel de red antes de que la llamada llegue siquiera al teléfono. No es infalible, claro, pero para el usuario medio funciona muy bien contra campañas masivas de robollamadas, suplantaciones y smishing.
En iPhone, la opción Silenciar desconocidos manda directamente al buzón de voz las llamadas de números que no aparecen en contactos, en el historial reciente de llamadas salientes o en las sugerencias de Siri. Muchas robollamadas, simplemente, ya no llegan a sonar. En Android cambia según la marca, pero en la app Teléfono de Google suele estar dentro de Caller ID y spam, donde se pueden identificar y filtrar llamadas sospechosas con la base de datos de Google.
La pega salta a la vista: al silenciar llamadas de desconocidos también pueden quedar escondidas llamadas legítimas, por ejemplo las de un repartidor, un centro médico o una empresa. Conviene mirar el buzón de voz y las llamadas perdidas de vez en cuando.
Con los mensajes pasa algo parecido. En iPhone, los remitentes desconocidos van a una pestaña separada y sus notificaciones quedan desactivadas. Google Messages, por su parte, incluye protección contra spam dentro de los ajustes de seguridad. Filtrar remitentes desconocidos y activar esa protección pesa más de lo que parece, porque un solo toque en un enlace fraudulento puede terminar exponiendo contraseñas, códigos de verificación o datos bancarios.
Y el golpe económico también existe. Durante la primera mitad de 2025, la pérdida media declarada por una estafa telefónica fue de 3.690 dólares. En las estafas por SMS, la media fue de 1.452 dólares.
La tercera barrera está en la propia red móvil. AT&T ActiveArmor, Verizon Call Filter y T-Mobile Scam Shield bloquean o etiquetan llamadas fraudulentas o de estafa antes de que entren. El detalle es que no siempre vienen activados por defecto y, muchas veces, toca habilitarlos a mano desde la app de la operadora o desde el área de cliente.
Sirven para bajar el ruido y recortar riesgo, pero las defensas integradas no borran las estafas ni el daño que dejan, ya sea emocional, financiero o ligado a la identidad. Además, los atacantes siguen aprovechando huecos técnicos: STIR/SHAKEN ya firma alrededor del 91% del tráfico, pero la suplantación y las certificaciones incorrectas todavía le quitan efectividad. Para la mayoría de la gente, estos tres ajustes siguen siendo el mejor sitio por donde empezar.