Si Apple TV+ es la plataforma reina de la ciencia ficción, Netflix lo es del thriller. Cada poco tiempo, el servicio de VOD estrena una nueva serie o película de este género que llega a lo más alto en todo el mundo, como bien lo demostraron hace poco Nowhere o Reptiles. Está claro que Netflix sabe lo que hace con este género, y también con todos sus subgéneros, como bien acaba de demostrar el thriller erótico Juego Limpio (Fair Play).
Más allá de los thrillers eróticos algo desfasados como 50 Sombras de Grey, y acercándose más a propuestas como la maravillosa Instinto básico, la película cuenta con toques de erotismo que ayudan a mantener la tensión. Es, sin duda, un gran filme que sabe cómo retratar las relaciones de pareja hasta llevarlas a su límite, y que busca llevarte como público hasta el extremo para que no sepas qué puede ocurrir a continuación.
Una película que no te da un solo respiro
Tal y como reza su sinopsis, Juego limpio cuenta la historia de Emily y Luke, una pareja recién comprometida de Nueva York que no se cansan el uno del otro. Sin embargo, cuando surge un codiciado ascenso en su despiadada empresa financiera, los intercambios de apoyo entre los amantes comienzan a agriarse hasta convertirse en algo más siniestro. A medida que la dinámica de poder cambia irrevocablemente en su relación, Luke y Emily deben enfrentarse al verdadero precio del éxito y a los desconcertantes límites de la ambición.

La película cuenta con una Phoebe Dynevor (Los Bridgerton) y un Alden Ehrenreich (Han Solo: una historia de Star Wars) en estado de gracia. Ambos consiguen llevar la tensión que necesita el filme hacia lo más alto, y eso ha propiciado que se convierta en uno de los filmes de Netflix con mayor éxito en decenas de países.