De vez en cuando aparece una película que genera un gran discurso tras de sí. No tiene porqué ser necesariamente una película particularmente densa o profunda, sólo es necesaria que toque aunque sea tangencialmente un tema que resulte delicado por cualquier circunstancia. Eso hace que, automáticamente, esa película se convierta en el tema de conversación en círculos fílmicos y no se hable de sus cualidades más allá de eso: si de verdad habla de eso, hasta qué grado y lo bien que lo hace o no. Algo que es una pena. porque las películas son más que sus temas.
Una de esas películas ha sido La sustancia. Estrenada a finales de 2024, es una sátira de terror que no oculta sus temas, pero que en muchos sentidos acabó monopolizando toda su conversación alrededor de los mismos. Y no es de extrañar. Porque los lleva debajo de la manga.
Una película con unos temas muy concretos
La sustancia es una película dirigida por Coralie Fargeat, una cineasta francesa conocida por haber escrito y dirigido el thriller de acción Revenge. Una película sobre una mujer que es asaltada por tres hombres y es dejada morir en medio del desierto, sólo para sobrevivir y buscar venganza sobre los mismos. Algo que demuestra que la filmografía de Fargeat tiene unos intereses muy marcados que es posible ver en todas sus obras hasta el momento.
En el caso de su segunda película, seguimos a Elisabeth Sparkle, una celebridad que ve como su popularidad está menguando por momentos, que empieza a dudar de sí misma. Cuando es despedida por su productor a causa de su edad, decide utilizar una droga ilegal que crea una versión más joven de sí misma, lo cual tendrá una serie de efectos secundarios que llevarán a un rápido proceso de autodestrucción entre ambas mujeres.
Con Demi Moore haciendo de Sparkle y Margaret Qualley de la versión más joven de ella, de nombre Sue, la película se centra en los conflictos que viven las mujeres, en particular en una era de hipermediatización. La imposibilidad de envejecer sin ver cómo pierden oportunidades laborales y sociales, las presiones que sufren a causas de sus cuerpos desde su más tierna infancia y su constante sexualización son temas que se tratan de forma constante en la película a través de la búsqueda de Sparkle de esa juventud y perfección perdida que la sociedad exige a las mujeres de un modo que es inimaginable para los hombres.
Mucho más que sus temas
Con un tono de terror corporal, la película resulta fascinante en cómo retrata todo esto de una forma visceral y sin evitar mostrarlo todo a través de las consecuencias en los cuerpos de las personas. Algo que la acerca al cine de David Cronenberg y John Carpenter.
Por eso no debería extrañarnos que la película fuera un absoluto éxito de crítica y público. Con un 89% en Rotten Tomatoes y un 80% de aprobación del público en PostTrak, la película fue un éxito rotundo y una de las más comentadas de la temporada. Además de un éxito comercial. Costando unos discretos 18 millones de dólares, consiguió embolsar unos impresionantes 70 millones de dólares y, contra todo pronóstico, cinco nominaciones a los Oscar. Una singularidad ya que, por lo general, las películas de género no suelen funcionar bien con la academia.
Se hablo de ella por todo de lo que habla sobre las mujeres y sus cuerpos y aunque ciertamente son temas interesantes y relevantes, también lo es por el interés que genera como película en sí. Y ahora llega a HBO Max, si es que te la perdiste o quieres volverla a ver, para comprobar si la película era para tanto. O si acaso es que todos estábamos exagerando con todos esos problemas que tienen las mujeres y no tienen los hombres.