ALICE demuestra en el CERN que el plasma de quarks y gluones también puede aparecer en colisiones más pequeñas.
El experimento ALICE del CERN publica hoy en Physical Review Letters un estudio que muestra que el plasma de quarks y gluones, o QGP, no necesita núcleos pesados como plomo u oro para formarse. También puede surgir al hacer chocar oxígeno-16 y neón-20 en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN.
La conclusión importa por una razón muy concreta: rebaja el tamaño mínimo conocido de los sistemas capaces de generar este estado de la materia, visto desde hace años como una ventana a los primeros instantes del universo.
Hasta ahora, la receta clásica para producir QGP pasaba por usar iones muy pesados. El nuevo trabajo de ALICE cambia ese marco: tanto el oxígeno como el neón pesan menos de una décima parte de lo que pesa un átomo de plomo y, aun así, sus colisiones dejaron señales compatibles con este estado primordial.
El plasma de quarks y gluones es una fase extremadamente caliente y densa en la que quarks y gluones, que normalmente permanecen confinados dentro de protones y neutrones, quedan libres durante un instante.
Se piensa que la materia era así en los primeros momentos tras el Big Bang, antes de enfriarse y formar los componentes básicos de la materia ordinaria. En concreto, las colisiones de oxígeno con oxígeno y de neón con neón produjeron la señal más nítida del QGP: una expansión colectiva, parecida al flujo de un fluido, antes de enfriarse y volver a convertirse en partículas detectables.
ALICE reunió estos datos en una campaña realizada en julio de 2025.
Según los datos del experimento, el detector registró cerca de 3.000 millones de colisiones de oxígeno-oxígeno y 400 millones de colisiones de neón-neón, suficiente para estudiar un fenómeno que dura apenas una fracción ínfima de segundo. Además, el “spray” de partículas expulsadas conservaba la huella de la geometría original de los núcleos: el oxígeno, más esférico, generó un patrón más redondo; el neón, en cambio, produjo una distribución más alargada, que los científicos comparan con un bolo de bolera.
El hallazgo gana todavía más fuerza porque en agosto de 2026 los cuatro grandes experimentos del LHC, ALICE, ATLAS, CMS y LHCb, ya habían comunicado indicios de QGP en estas colisiones con iones ligeros. No suele verse una coincidencia tan amplia y tan rápida entre equipos independientes.
El siguiente paso será probar con núcleos aún más ligeros, como helio-4, para averiguar cuál es el tamaño mínimo necesario para formar este plasma. Aún no se sabe cuándo llegarán esas pruebas.