La futura serie de Harry Potter de HBO, cuyo estreno está previsto para 2026 y que volverá a adaptar, libro a libro, la historia de J.K. Rowling, arranca con un problema que El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, de Prime Video, no tuvo que cargar del mismo modo: Warner Bros. ya transformó ese material en un fenómeno mundial con su saga de películas.
No todos los reboots salen a la cancha en las mismas condiciones. Hay algunos que parecen lógicos desde el minuto uno y otros que vienen acompañados por la misma duda: si de verdad hacía falta hacerlos. Y la producción de HBO, ahora mismo, cae más bien en esa segunda categoría.
La diferencia se entiende rápido. Prime Video amplió la franquicia de J.R.R. Tolkien con una historia situada en la Segunda Edad. HBO, en cambio, ha decidido volver a un material que el público relaciona de forma muy directa con otra adaptación. Ahí estuvo el gran acierto de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder. La serie no se libró de la polémica, pero sí evitó el callejón creativo del “esto ya lo vimos”.
Aunque El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder parte de personajes, lugares y acontecimientos ligados al legendarium de J.R.R. Tolkien, la producción de Prime Video cuenta una historia en buena parte original dentro de ese universo. Por eso no tiene que medirse escena por escena con una versión anterior querida por millones. Puede releer el material, rellenar huecos del canon y levantar su propio ritmo dramático con bastante más libertad.
la serie de Harry Potter de HBO sí se mete de lleno en ese terreno. Está planteada como un proyecto para una década, con una temporada dedicada a cada uno de los siete libros de J.K. Rowling. Su primera entrega, en concreto, se espera para 2026, y HBO ya anunció a buena parte del reparto principal: Dominic McLaughlin será Harry, Arabella Stanton interpretará a Hermione y Alastair Stout hará de Ron.
Y ahí aparece su punto más débil: para una parte enorme del público, Harry Potter no necesita ningún redescubrimiento. Las películas de Warner Bros. siguen siendo muy populares, siguen pasando por plataformas y televisión, y todavía fijan la imagen mental de Hogwarts para varias generaciones. De modo que el reboot carga con tres frentes al mismo tiempo: comparaciones inevitables con los filmes, cansancio de franquicia y la sensación de que el proyecto existe más por el peso de la marca que por una verdadera urgencia creativa.
Tampoco juega a favor todo lo que rodea al proyecto fuera de la pantalla. En internet ya ha recibido críticas por algunas decisiones de casting y por la polémica que sigue abierta en torno a las declaraciones públicas de J.K. Rowling sobre las personas trans. A eso se suma que varios medios han contado que algunos directores prefirieron no involucrarse por ese contexto.
Aun así, HBO sí tiene un argumento razonable de su lado. Quienes defienden la serie sostienen que el formato televisivo permitirá una adaptación más fiel que la de las películas, con tiempo para subtramas, personajes y detalles que el cine dejó fuera por una cuestión simple de duración. Esa puede ser su mejor carta. Lo que no borra el problema de partida: sigue siendo una nueva adaptación de una historia que la gente conoce demasiado bien.
Mientras tanto, El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder ya está pensando en lo que viene.
La serie de Prime Video ya tiene confirmada una tercera temporada, que se estrenará el 11 de noviembre de 2026, y una cuarta también en desarrollo, según anunció la plataforma. Sus showrunners también adelantaron una especie de “reinicio” interno para la temporada 3, con salto temporal y un foco más marcado en el choque entre Sauron y los Elfos. Y quizá ahí esté la lección: cuando se trabaja con franquicias gigantes, muchas veces sale mejor ensanchar el mapa que volver a pisar el mismo sendero.