Marvel Comics ha activado hoy Midnight Universe, su nueva línea de terror para los cómics, que se estrena este 7 de octubre de 2026 con tres series de arranque: Midnight Spider-Man, Midnight X-Men y Midnight Fantastic Four. La propuesta retoma a varios héroes clásicos de Marvel y los pasa por un filtro de horror. Entre los primeros en caer está Peter Parker.
El título que más ruido está haciendo es Midnight Spider-Man #1. No solo porque arranca de cero con el personaje, sino porque mete mano a uno de los momentos más reconocibles de toda la mitología Marvel. En esta continuidad, Peter Parker tiene 17 años, vive en un mundo distópico con una estética muy cercana al ciberpunk y carga con la muerte de sus padres tras un incidente relacionado con Oscorp.
Desde entonces, Peter Parker y su tío Ben Parker salen adelante como pueden, con problemas de dinero, mientras Ben Parker empuja una demanda por homicidio imprudente contra la corporación.
Con ese panorama, Peter Parker queda mucho más expuesto cuando le llega una oferta de Oscorp a través de Felicia Hardy. Sabe perfectamente que no tendría que firmar nada sin hablarlo antes con Ben Parker, pero acaba haciéndolo igual. Ahí se activa el gran giro del cómic: una araña alterada genéticamente por Oscorp se cuela en su mochila, llega hasta casa y termina mordiendo al tío Ben Parker.
Lo que viene después ya no es la muerte clásica que los fans conocen de memoria, sino una transformación grotesca, puro body horror, que convierte la culpa de Peter Parker en algo mucho más tangible, más salvaje y bastante imposible de apartar de la vista.
También cambia la idea que sostiene al personaje. Aquí ya no todo gira alrededor de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Midnight Spider-Man propone otra lectura, bastante más oscura: el poder crea monstruos.
Ese planteamiento conecta tanto con Richard Parker como con el destino del propio Peter Parker, porque, tras la muerte de Ben Parker, la araña alterada acaba fusionándose con Peter Parker y lo convierte en un híbrido humano-arácnido que, según su equipo creativo, va incluso más lejos que anteriores versiones de Man-Spider.
El guion lo firma Phillip Kennedy Johnson, el dibujo corre a cargo de ScieTronc y el color es de Neeraj Menon. El enfoque tira claramente del terror corporal de David Cronenberg y John Carpenter, y suma también ecos del manga y del horror japonés. El resultado es un cómic que sigue siendo reconocible como Spider-Man, pero bastante más incómodo, más obsesionado con la carne mutante y con una crítica frontal al abuso corporativo.
Marvel Comics lo está presentando, de hecho, como una iniciativa editorial grande, duradera y conectada entre sí. Según la editorial, los pedidos iniciales de los tres primeros números ya habrían pasado del millón de copias en conjunto, hasta el punto de obligar a preparar segundas ediciones antes incluso del lanzamiento. Y la recepción inicial está subrayando justo eso: que ofrece una versión fresca del personaje sin apoyarse solo en el impacto fácil.