Que Matt Damon es un actor espectacular no creo que le pille a nadie por sorpresa, y menos aún después de ver La Odisea. Su capacidad de modulación de voz, su imponente físico, la manera de utilizarlo a su favor para mostrar la tristeza y arrepentimiento de Odiseo… Se transforma en algo simplemente único. Pero es que además, cuando las cámaras dejan de rodar, sigue siendo un tipo fantástico, como atestigua su relato del rodaje de La Odisea.
La odisea de encontrar a su doble
En particular, Damon ha destacado el papelón de su doble de acción en la escena donde se enfrenta a los gigantes Lestrigones, en la que Nolan, por cierto, no utilizó CGI: “Cuando hicimos la perspectiva forzada con los Lestrigones… había especialistas que medían dos metros y otros que medían metro y medio. Mi doble era una mujer, que tenía los brazos más increíbles que he visto jamás“.
Y no, no es una manera de hablar, porque ha hablado mucho sobre esos brazacos: “Cuando entró al cátering, fue la primera vez que la vi. Fui, la abracé y agradecí todo el trabajo que había hecho“. De hecho, si te acuerdas de la escena, la mayor parte de las veces que vemos a Damon por detrás realmente no es él.

“Hay planos donde ves a los gigantes apareciendo por encima de mí, y es ella. Durante casi toda la película son casi el 100% mis brazos, ¡pero tienes que decir la verdad!”, ha afirmado. Una auténtica odisea fílmica, vaya.