Meta ha cancelado sus planes para desarrollar un casco de realidad aumentada (AR, por sus siglas en inglés) tras el fracaso del Apple Vision Pro, un dispositivo de realidad mixta (virtual + aumentada) lanzado por Apple a un precio desorbitado que, para sorpresa de pocos, no ha logrado calar entre los consumidores.
Este giro de Meta no extraña a nadie a estas alturas, dado el historial de fracasos en el mercado de la AR. Las gafas inteligentes de Google no lograron tener éxito a pesar de que la compañía lo intentó en varias ocasiones, y las HoloLens de Microsoft se han limitado a nichos gubernamentales con grandes presupuestos.
La cancelación del casco de realidad aumentada de Meta refleja una creciente preocupación entre las grandes empresas tecnológicas, que ahora se preguntan si realmente existe demanda para estos dispositivos. Y es que muchas compañías, ansiosas de capitalizar cuanto antes una tecnología con poco tiempo de vida, no se paran a pensar siquiera si alguien la necesitaría o desearía.

A pesar de todo, Meta no ha abandonado por completo el campo de la realidad virtual. La compañía ha decidido centrarse en el desarrollo de su próximo casco de realidad virtual, el Quest 4, un producto que, aunque de momento resulta poco atractivo para el público general, sigue mostrando cierta estabilidad en un mercado que busca expandirse más allá del ámbito de los videojuegos y explorar nuevos usos potenciales.