Meta ha presentado hoy Muse Code para macOS y Linux, una herramienta de línea de comandos con la que busca meterse de lleno en el auge de los asistentes de programación. Y llega con una cifra muy concreta sobre la mesa: de acuerdo con los precios anunciados por la propia Meta, 1,25 por millón de tokens de entrada y 4,25 por millón de tokens de salida.
La compañía habla de una instalación que se resuelve con un solo comando y de un flujo de trabajo pensado para echar una mano a los desarrolladores cuando toca planificar cambios, escribir código y comprobar resultados dentro de proyectos complejos.
Con este lanzamiento, Meta se mete en una de las categorías más peleadas ahora mismo. Ahí ya están OpenAI Codex, Anthropic Claude Code, GitHub Copilot y startups como Cursor.
Pero el gancho principal no está solo en lo que hace, sino en cuánto cuesta. La tarifa estándar arranca en 1,25 por millón por tokens de entrada y 4,25 por millón por tokens de salida, siempre según lo comunicado por Meta.
Muse Code se apoya en el modelo Muse Spark 1.2 y, por lo que explica la empresa, está pensado para trabajar directamente desde la terminal. La idea no es quedarse en el típico chatbot que suelta fragmentos sueltos de código.
Más bien apunta a tareas de ingeniería de software bastante más amplias. Según Meta, puede ocuparse de planificar cambios, editar archivos y validar el resultado dentro de repositorios grandes.
La compañía también ha sumado agentes persistentes en segundo plano para conservar el contexto de cada sesión, junto con un registro de eventos que permite retomar el trabajo si el proceso se corta o el sistema falla.
Ahí está uno de los problemas de fondo en este tipo de herramientas: que no pierdan el hilo cuando el trabajo se alarga o empieza a enredarse.
En lo comercial, la estrategia incluye una modalidad para colaboradores mucho más barata. En ese plan, los precios bajan a 0,10 por millón por tokens de entrada y 0,20 por millón por tokens de salida, según Meta.
La contrapartida es clara: el desarrollador autoriza a Meta a usar sus prompts y su código para entrenar futuros modelos. Eso puede hacerla atractiva para usuarios individuales o para proyectos abiertos, pero también abre dudas de privacidad para empresas y profesionales que trabajan con repositorios sensibles.
Y esas dudas no son nuevas.
Varios análisis del sector señalan que solo el 29% de los desarrolladores confía plenamente en el código generado por estas herramientas, incluso en un momento en que el interés por usarlas no deja de crecer.
El lanzamiento también deja ver la presión que tiene Meta para convertir en ingresos directos sus inversiones en modelos y capacidad de cómputo. Hasta ahora, la compañía había destacado sobre todo por Llama y por su estrategia de pesos abiertos, mientras distintas estimaciones sitúan este mercado en unos 4.200 millones en 2025 y anticipan un crecimiento fuerte durante la próxima década.